Un día como hoy, pero de 1921 nacía Defensores de Cambaceres, entidad futbolística que con el tiempo se convertiría en la más importante de Ensenada.
La historia comenzó a escribirse en la casa de Juan Ronco, quien vivía a sólo 50 metros de la sede social, ubicada en la calle San Martín Nº 715. Allí un grupo de entusiastas jóvenes pretendían darle vida a una idea que les rondaba por sus cabezas. No era otra que la de formar un club donde poder practicar el deporte más importante de la Argentina. Tras varias propuestas para su nombre tales como Juventud Libre y Unión Cambaceres, surgió el de Defensores de Cambaceres, en alusión al Barrio Cambaceres, que fue propuesto por Juan Ronco y fue el que finalmente se impuso al resto.
Sus fundadores fueron Fortunato Amigorena, Luis Castello, Juan De Jesús, Orlando Fernández, Luis Ifran, Luis López, Rómulo Martinetto, Antonio Pinini, Enrique Pinini, Enrique Riche, Ernesto Rocca, Carlos Ronco, Juan Ronco, Adolfo Rosales, Lucas V. Sabio, Enrique Tarabini, Roberto Sabio, José Ustuno y Marcelino Tarabini.
Una vez que estos jóvenes tenían el nombre del club, se buscó el color de la camiseta y la elección no resultó difícil, ya que rápidamente se pusieron de acuerdo ante la propuesta de Rómulo Martinetto y eligieron el color rojo similar al de Independiente de Avellaneda. De esta forma se compraron unas camisetas parecidas con cuello y bolsillos y una línea finita blanca. El 5 de enero de 1922 fue la primera Asamblea General Ordinaria de la institución y el primer proyecto de Estatutos fue aprobado ese mismo año, el 14 de marzo. Unos días después, el 30 de marzo, se confeccionó la primera bandera.
En el año 1922, se afilió a la Federación Platense de Fútbol, que se había constituido en el año 1913, participando así en el torneo de la divisional extra y clasificando tercero.
Fue campeón de la Liga Platense en los siguientes años: 1927, 1929, 1931, 1934, 1935, 1939, 1941, 1944, 1946, 1950, 1956, y en este último se despidió de la Liga logrando el mismo de forma invicta.
Desde 1957 comenzó a participar en la AFA en la tercera división aficionados y realmente le fue muy bien ya que se clasificó subcampeón.
En el año siguiente volvió a repetir la historia y finalmente en 1959 consigue lo que no se le había dado los años anteriores: asciende a la “C” con un equipo que quedó marcado a fuego en la memoria de los ensenadenses y en la historia de la institución. El plantel estaba integrado por los siguientes jugadores: Mori, Rusciti, Monetti, R. Rodríguez, Jalid, Santolin, García, Cereijo, Tabernaberry, Onofri, Beltrami, Mora Ribeiro, Cisneros, Medina, Caram, Fernández, J. Rodríguez, Abal, Frasetto, M. Pellegrina.
El técnico de este equipo era Gino Onofri, quien luego sería directivo y también presidente de la institución.
En la “C” se mantiene hasta el año 1983 donde vuelve a perder la categoría por el sistema de promedios. Sin embargo, el paso por esa divisional fue muy rápido. Se clasifica para el octogonal por el segundo ascenso y, tras eliminar a Leandro Alem y Argentino de Merlo, llega a la final contra Juventud Unida. El primer partido terminó 0 a 0 en Ensenada y la revancha jugada el 24 de noviembre de 1984 se impone por 3 a 1 con goles de Carlos González, Daniel Arrambide -de penal- y Hugo Barragán y logra el ascenso y acompaña al campeón Dock Sud otra vez a la “C”.
El presente decía que el club de barrio que algunos jóvenes habían creado para jugar ellos al fútbol llegaba por primera vez a la B, momento histórico para Ensenada. Sí… Cambaceres derrotaba a Sarmiento en Junín 3 a 2 (dos goles de Aragón y uno de Vázquez), sacándole 9 puntos de ventaja, y faltando cinco fechas subía por primera vez en la historia a la tercera categoría del fútbol argentino.
Este ascenso estuvo acompañado por 300 simpatizantes e hinchas que viajaron desde Ensenada a Junín para ver al Rojo campeón. Aquí el Rojo sacó chapa de campeón y se trajo el título debajo del brazo. Esto ocurrió el 16 de marzo de 1991.
Pero en 1996 lo que en el 91 había sido alegría se transformaría en amargura y pena, y a muchos se les cayeron algunas lágrimas, cuando se dieron cuenta que el hijo prodigo de Ensenada perdía la categoría. Fue en un partido desempate ante Midland, en la cancha de Argentino de Quilmes y en definición desde el punto del penal, tras haber igualado en dos tantos en los 120 minutos reglamentarios. No hubiera sido tanta la pena si se hubiera sabido que en 1999 volvería a la divisional y no de manera común y corriente sino siendo por primera vez “bicampeones”, algo que nadie había logrado hasta el momento.
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