Si bien aún no está claro qué sucederá con los propietarios de estos teléfonos en nuestro país, ya que este modelo no llegó a salir a la venta en Argentina, cuando en septiembre Samsung comenzó su programa para reemplazar los Note 7 defectuosos por equipos nuevos, la sucursal argentina de la empresa anunció que a quienes contaran con esos equipos traídos desde otros países, se los cambiarían por el Galaxy S7 edge.
“Debido a que aún no se ha lanzado el Note 7 en el país, los usuarios que tengan el producto contarán con la posibilidad de acceder a un Galaxy S7 edge”, había afirmado la sucursal local de Samsung.
La gran mayoría de estos teléfonos fueron vendidos en Estados Unidos y el este asiático, mientras que solo 45.000 unidades llegaron a venderse en Europa, la mayoría en el Reino Unido.
Ahora, la gigante surcoreana anunció que dejará de fabricar definitivamente su última “phablet” de alta gama y pidió a los dueños de estos aparatos que ni los enciendan, a raíz de los reiterados casos en los que las terminales se prendieron fuego, incluso algunos que habían sido entregados como reemplazo.
“Aquellos consumidores que tengan un Galaxy Note 7 original o bien un dispositivo de reemplazo deberían apagarlos”, informó la empresa.
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