Hace una semana, Educando a Nina fue noticia por un polémico chiste que expresó la actriz Jorgelina Aruzzi en su papel de “Susy” durante una escena con Nina (interpretada por Griselda Siciliani), en la que le cuenta que una ex pareja la había forzado con un arma a mantener relaciones sexuales.
Luego de las manifestaciones a través de redes sociales de los seguidores -y no seguidores- de la tira, una de las autoras de la novela, Claudia Bono, dijo a través de Twitter y Facebook que ella no era responsable de los dichos de la actriz porque no había escrito ese chiste.
Ahora, la Sociedad General de Autores de la Argentina, más conocida como Argentores, emitió un comunicado en el que apoya a Bono públicamente.
Desde la entidad expresan: “¿Por qué motivo, en este caso, una autora tiene que cargar sobre sus espaldas con un texto que no escribió pero del que es legal y socialmente responsable? O ahora resulta que quien defiende la integridad de su trabajo, su línea de pensamiento personal y su dignidad como mujer, deslindando responsabilidades y declarando qué opina sobre lo ocurrido y lo dicho, está exagerando o se ensaña cuando denuncia a los verdaderos responsables.
Claudia Bono, cuyo único capital en este medio es su nombre, quiere dejarlo a salvo de bajezas y groserías. ¿Está mal? ¿Debe callarse tal vez para respetar, corporativamente, una ley de silencio más parecida a la mafia que a la decencia? ¿Tiene que bajar la cabeza y no denunciar que constantemente se alteran los textos escritos con cualquier excusa, minimizando el trabajo de los autores?
De ninguna manera.
Es verdad que una obra televisiva es una suma de talentos en la que cada uno de los eslabones de la cadena productiva aporta su creatividad, pero una cosa es aportar sumando y otra muy diferente es suponer que el trabajo del autor puede ser modificado sin problemas ni aviso, en aras de una supuesta interpretación y con resultados como el que es motivo de todo este escándalo”.
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