Los bombardeos se intensificaron en los últimos dos días en la ciudad siria de Alepo (norte del país), donde al menos 55 personas murieron desde el martes en los distritos del este de la localidad, asediados por el ejército y controlados por los rebeldes. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), ayer hubo al menos 11 muertos y el martes 44, por los ataques aéreos y disparos de artillería de los efectivos gubernamentales en diversos barrios de la mitad oriental de Alepo.
Hace una semana, las fuerzas armadas sirias, que cuentan con el apoyo de la aviación rusa, anunciaron que disminuirían la intensidad de su ofensiva en Alepo, iniciada el pasado 22 de septiembre, con una reducción de los bombardeos y los disparos de artillería.
Los ataques del martes y ayer fueron los más fuertes desde el anuncio del Ejército, ya que habían disminuido en los días pasados.
Ante el deterioro de la situación humanitaria, las administraciones de ocho hospitales de Alepo (uno de los cuales fue destruido por los bombardeos) solicitaron la evacuación de los enfermos y heridos. Los hospitales afirmaron en un comunicado que, desde el comienzo de la ofensiva de las fuerzas gubernamentales hace menos de un mes, al menos 300 personas murieron y más de mil resultaron heridas por los ataques en el este de la ciudad, mientras que la mayoría de los centros sanitarios han sufrido bombardeos.
En tanto, ayer se supo que el canciller ruso, Sergei Lavrov, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reunirán en Lausana el sábado para discutir sobre el conflicto en Siria.
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