En esta oportunidad, el desembarco de Macri en Mar del Plata estuvo custodiado por centenares de efectivos de Prefectura y Gendarmería.
En forma sugestiva, la presencia de la Policía bonaerense fue menos significativa en las inmediaciones del hotel Sheraton, donde anoche habló el jefe de Estado.
Es que todavía está fresco en la principal ciudad costera de la Provincia el ataque a piedrazos que sufrió la comitiva presidencial en el barrio periférico Belisario Roldán, el 11 de agosto pasado.
Ayer, los manifestantes contrarios al gobierno de Cambiemos no estuvieron tan cerca del mandatario y se concentraron a una decena de cuadras del lugar, en Alem y Juan B. Justo.
La Justicia marplatense todavía investiga aquel ataque, sin conclusiones relevantes aún.
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