Por EDUARDO TUCCI
OPINION
Edgardo Bauza presentó ante Paraguay su cuarta formación en cuatro partidos, utilizó varios jugadores que no tienen continuidad en sus clubes europeos e incluso uno de ellos -Demichelis- a los 35 años venía de estar cinco meses sin pisar un campo de juego. Le dijo no al aire fresco que significaba Dybala e insistió con el Kun Agüero en el peor momento de su carrera.
En esta Selección la confusión juega de titular y la desesperación domina a todos, a los que juegan y al que dirige. Los resultados están a la vista de todos.
Este equipo tocó fondo y llegó la hora del replanteo. Apuntar sólo al retorno de Messi como solución no alcanza, si bien es cierto que el capitán seguramente cambiará las cosas.
Hay jugadores que ya han cumplido un ciclo, más que nunca el equipo pide a gritos un recambio que deberá concretarse en medio de una competencia muy pareja, difícil y de final incierto.
La Selección afrontará la etapa de las definiciones asfixiada por la necesidad de sumar para llegar al lote de privilegio, y la única manera de lograrlo es volver a ser un equipo, con o sin Messi
Los números cantan: cinco puntos de doce para encender todas las alarmas, para plantearse un brusco cambio de rumbo.
Pasaron 67 días desde que, luego de varios descartes, se optó por el Patón y el objetivo pasaba por afrontar una suerte de mini-torneo de seis fechas hasta fin de año que incluía a Uruguay, Venezuela, Perú y Paraguay para afrontar después la exigencia mayor, ni más ni menos, que ante Brasil -como visitante- y Colombia. Hasta ahora se recaudó muy poco, Rusia aparece rodeada de todos los fantasmas y lo que resulta más preocupante con una producción futbolística tan raquítica como inexpresiva.
De aquí al final de la competencia sudamericana para ver quién estará en el próximo Mundial, al equipo de Bauza le esperan adversarios más exigentes con visitas a sedes traumáticas como Brasil, la altura de Quito y La Paz más un viaje siempre riesgoso como el que deberá realizar a Montevideo.
Frente a la tensión que ya domina a todos y la desconfianza que rodea al actual plantel, todas las expectativas apuntan a que el DT adopte decisiones firmes, profundas.
Tiempo para la recuperación hay de sobra. Definir un esquema, elegir a los mejores de este momento y tener la cabeza fría resultará fundamental. Otro aspecto a tener en cuenta: llegó la hora de darle una oportunidad a los futbolistas que están en el país y olvidarse de la perniciosa tendencia de darle oportunidades sólo a quienes ofrecen como carta de presentación militar en clubes extranjeros.
La Selección nunca había perdido dos partidos como local rumbo a un Mundial. Enfrenta de aquí en más la etapa de las definiciones asfixiada por la necesidad de sumar para incorporarse al lote de privilegio y la única manera de lograrlo es volver a ser un equipo, con o sin Messi.
Algo juega “a favor” a la hora de procurar la recuperación: peor que en Córdoba y frente a los paraguayos no se puede jugar. Haber perdido tres finales consecutivas duele; poner en duda la presencia en un Mundial mucho más.
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