La publicación de un libro de confidencias hechas por el presidente francés, François Hollande, a periodistas, una cruda crónica de su presidencia desde 2012, provocó una cascada de reacciones de incredulidad y turbación que afecta a los magistrados, pasando por los futbolistas y hasta a su propio campo político. En el libro “Un presidente no debería decir eso” que salió ayer a la venta, abundan las confidencias explosivas. Desde estocadas a su antecesor Nicolás Sarkozy (al que apoda “el pequeño De Gaulle”), pasando por un juicio sobre su ex compañera Valérie Trierweiler (”una mujer infeliz”), hasta críticas a la Justicia (”una institución de cobardes”) o a los futbolistas (”niños maleducados”).
Sobre su actual amante Julie Gayet, Hollande descubre tensiones imprevisibles: ella desearía una suerte de reconocimiento público, que el jefe del Estado no está dispuesto a conceder, al menos por ahora.
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