Luego de que se conociera que el cantante y compositor norteamericano Bob Dylan fuera galardonado con el Premio Nobel de Literatura “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana”, según las consideraciones de la Academia Sueca, la decisión no sólo despertó asombro sino, como era previsible, también algunas polémicas en el mundo literario. ¿Era el genial músico merecedor de un premio literario?
En sus argumentaciones, la Academia destacó la versatilidad de Dylan que, además de su vasta producción discográfica, publicó trabajos como “Tarántula” (1971) y varios libros compilatorios tanto de sus letras como de sus dibujos. Si bien no es la primera vez que el premio se otorga a alguien que no es estrictamente un escritor -por ejemplo, Svetlana Aleksiévich, ganadora 2015, es periodista y su obra es de “non fiction”- sí es la primera vez que el que lo recibe es un músico popular cuya obra literaria está, si se quiere, “escondida” en sus canciones. De todos modos, hay que decir, el premio corona una carrera plagada de reconocimientos literarios: Dylan obtuvo el “Orden de las Artes y las Letras” (1990), el Príncipe de Asturias (2007) y el Pulitzer (2008). Se especulaba con que el Nobel quedara este año en manos de un estadounidense: los favoritos eran Philip Roth, Don DeLillo y Joyce Carol Oates. Por eso, para la escritora chilena Carla Guelfenbein, autora de la premiada novela “Contigo en la distancia”, la elección de Dylan es un hecho paradójico. No fue la única escritora que dio su veredicto: para el escritor argentino Eduardo Berti, por caso, con el Nobel a Dylan “parecería que la Academia Sueca quiere apartarse del purismo y del tótem de la novela”. En cambio, la narradora española Rosa Montero ironizó en lo que ve como un tic de modernidad: “El premio de Svetlana ya fue innovador y en ese caso desde mi punto de vista fue magnífico. Ahora Dylan abunda quizá exageradamente en lo alternativo. De seguir así el año que viene premiarán a un autor de comics. Los hay buenísimos, por cierto”.
Santiago Roncagliolo, en tanto, el escritor peruano ganador del Premio Alfaguara, dijo en su cuenta de Twitter que por segundo año consecutivo la Academia Sueca reconoce a alguien fuera del ámbito puramente literario: “Una periodista un año, un cantante el otro. No sé si la novela ha muerto, pero ha dejado de ganar premios Nobel”. Del lado de los críticos también aparece el escritor escocés Irvine Welsh, autor de las aclamadas novelas “Trainspotting” y de reciente paso por nuestro país. Si bien se definió como un fanático de Dylan, catalogó la decisión como un acto de “nostalgia”. Por otro lado, la novelista Jodi Picoult se lo tomó con humor y nominó al audio-libro de su novela a los premios Grammy. En la misma línea, pero un poco más ácido, se manifestó el escritor Gary Shteyngart: “Entiendo al comité de los Nobel. Leer libros es difícil”.
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