Conservando los valores y la magia del circo tradicional, Rodas regresó a la Ciudad con un espectáculo que combina las artes más tradicionales del género con glamorosos cuadros de music hall.
En camino a sus primeros treinta años de vida, y con miles y miles de kilómetros recorridos por el país y sudamérica, Rodas sigue siendo uno de los grandes referentes del género, con una gran familia que incluye a más de ciento cincuenta personas necesarias para que al menos cincuenta ofrezcan, noche a noche, el show.
El espectáculo, que se ofrece en el predio de Camino Centenario y 512 de lunes a viernes a las 18.30 y 21, y los sábados, domingos y feriados a las 16, 18.30 y 21, mezcla segmentos típicamente circenses, como trapecismo, malabarismo, magia y humor, con novedosas atracciones como el Show de Aguas Danzantes o el estremecedor y ya clásico Globo de la Muerte, además de destacados cuadros musicales a cargo de un grupo de virtuosas bailarinas.
Hilvanado por un carismático animador, el show de la compañía busca “mantener y divulgar el espíritu original del circo, como un espectáculo al que puede acudir toda la familia, donde no hay escenas vulgares, agresividad ni violencia”.
Contorsionismo, equilibristas y musicales infantiles -con felices bailarines niños en escena- son otras de las propuestas de Rodas, que, como siempre, busca hacer participar al público de cada show, con cuadros interactivos como, por ejemplo, el de Bambino y Bambina: el simpático dúo de payasos fotógrafos que se divierte de lo lindo con los espectadores.
Para destacar -además del vestuario, el maquillaje y la puesta de luces- la presencia del payaso chileno “Chicharrón”, una especie de comodín del show, que va y viene entre los diferentes números, con su gracia natural además de su talento musical: toca la trompeta, el saxofón y la batería, convirtiéndose, en escena, en el mismísimo “hombre orquesta”. Y también baila como Michael Jackson.
SUSCRIBITE a esta promo especial