En Rosario Central se viven días de tensión, porque el equipo no tiene el nivel de la temporada anterior, cuando por momentos deslumbró, y por delante tiene dos partidos de alta significación: el clásico con Newell’s y el cruce con Boca por la Copa Argentina, una revancha de la polémica final que los rosarinos perdieron una noche en la que un mal arbitraje les restó chance.
Este marco hizo explotar verdaderamente al equipo en la víspera, durante el tramo final del partido contra Estudiantes, que fue derrota. Diego Abal, que en el primer tiempo lo había amonestado sin razón, le mostró la segunda amarilla, que sumada a la anterior se transformó en roja de expulsión, a Giovanni Lo Celso, quien se perderá el clásico del fin de semana, y se desencadenó una cadena de reclamos que llegó a límites increíbles por un supuesto penal en tiempo de descuento.
Está jugada tuvo como protagonista, por el lado de Estudiantes, a Julián Marchioni, quien movió mal la pelota, para dentro de su área, pero se recompuso y alejó el peligro anticipando a Marco Rubén, quien simuló una falta que no se vio en la cancha y tampoco se pudo comprobar a través de la TV.
Tras el partido, Lo Celso aseguró que el árbitro le anticipó lo que finalmente sucedió: “Me dijo que me iba a echar”; mientras que el DT Eduardo Coudet explicó que “no le dije nada para que me sacara de la cancha, solamente pateé una botellita de agua”.
La completó el vicepresidente Luciano Cefaratti, al considerar que “no juzga con la misma vara, cada vez que dirige a Central este árbitro tiene un criterio distinto... Tiene algo contra nosotros”.
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