Ruben Marchioni - Párroco de la Iglesia Cristo Rey
El 16 de octubre de 2016 será recordado como el día en que el cura Brochero, humilde sacerdote cordobés, fuera elevado al altar de la santidad por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Modelo de perfección en la caridad, José Gabriel del Rosario Brochero se ha convertido con el paso de los años en esa figura entrañable y profundamente religiosa que sigue conmoviendo a todos aquellos que se acercan a conocerlo por medio de sus muy variadas biografías.
Corre el siglo XXI y podríamos preguntarnos si la vida del cura Brochero tiene algo para enseñarnos. Entrega generosa y abnegación, amor a Dios y a cada unos de los paisanos que vivían en la jurisdicción de su curato, este pastor con olor a oveja supo conquistar los corazones de tantísimos hombres, incluso de aquellos más alejados de Dios. La historia del cura Brochero es la historia de un hombre que supo identificarse con Cristo como cura párroco. Oración, Misa, ejercicios espirituales, desarrollo integral de sus parroquianos, el padre Gabriel no dudó en involucrarse en todas aquellas obras que podrían redundar en beneficio de sus feligreses.
Siendo ya anciano y con crecientes dolores físicos y espirituales, escribió a su amigo Martin Yañiz, obispo de Santiago del Estero, las siguientes palabras: “…grandísimo favor me ha hecho Dios nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme con la vida pasiva; Dios me da la ocupación de buscar mi último respiro y de orar por los hombres pasados, presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo”. Convencidos estamos de que somos fruto de la oración de este santo argentino.
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