Al impacto físico que representa el sufrir una discapacidad a partir de un accidente de tránsito se suma el fuerte golpe animico, según destaca Piero Verza.
“Uno no piensa en eso hasta que le pasa y tiene que moverse en una silla de ruedas, Entonces te parece que la sociedad te condena, que no hay espacios previstos para que te desplaces, que la ciudad no te tiene en cuenta”, dice.
A este problema se suma el imapcto emocional. Según cuenta Roberto Pérez,
“El cuerpo va compensando las limitaciones y empezás a desarrollar nuevas destrezas para suplir las que te faltan. Pero aún así, hay algunos a los que les cuesta superarlo y se puede caer en una depresión. Además el imapcto también es fuerte en la familias. A mi me ayudaron mucho mis padres y mis hermanas, en su momento. Pero cuando sucede una cosa así, el imapcto es para todos”, dice Pérez.
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