Pese a que lo había negado en forma enfática durante el juicio político contra Dilma Rousseff, que terminó en la destitución de la ex mandataria y su ascenso al poder, ahora Michel Temer no sólo dio marcha atrás en sus afirmaciones, sino que ha comenzado a trabajar arduamente para mantenerse en el gobierno después de las elecciones de 2018.
Temer siempre quiso ser candidato, pero lo condicionó a una sola cuestión: “El despegue de la economía”.
Pero ayer en el inicio de la cumbre de los Brics, los cinco principales países en vías de desarrollo, el actual mandatario brasileño dejó en claro que mantiene sus ambiciones políticas y aspira a lograr un nuevo mandato presidencial, esta vez a través de elecciones.
Si bien en su momento, se comprometió a ser apenas una transición, para salir de la crisis política del gobierno de Dilma y del PT, ahora las promesas al Partido Socialdemócrata Brasileño de Fernando Henrique Cardoso, puede quedar en el olvido.
Al respecto ayer desde la India fue taxativo al afirmar que buscará que su partido, el Movimietno Democrático de Brasil se mantenga en el gobierno. Y la principal cabeza partidaria es precisamente Temer. “No tenemos previsto hacer alianzas con el PSDB” para las presidenciales de 2018. Cualquier idea en esa dirección, agregó, “sería extremadamente prematura”.
Perro la estrategia de Temer tiene que superar aún algunos escollos. El más significativo es separar las investigaciones sobre irregularidades en la campaña de 2014, cuando fue candidato a vicepresidente de Dilma Rousseff, para evitar una eventual condena que lo expulse del cargo en 2017 y abra el camino para que el Congreso sea quien elija un nuevo mandatario hasta el último día de 2018.
“Una persona atropella a alguien y el conductor del vehículo es condenado, pero como yo estaba sentado al lado entonces se lo condena también. Eso es inadmisible”, dijo Temer al canal de noticias GloboNews, al viajar a India, a la reunión del grupo del Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
SUSCRIBITE a esta promo especial