Existe una sola versión, la del Presidente. Pero todo indica que la reunión de ayer entre el Papa Francisco y Mauricio Macri tuvo la amabilidad, la calidez, la profundidad y la sintonía que faltaron en la primera reunión que habían mantenido hace ya ocho meses.
Esta impresión es avalada por algunos datos básicos: la reunión duró casi una hora, contra los 22 minutos de aquel primer encuentro. El Papa esbozó una sonrosa para la foto, que contrasta con el gesto adusto de la vez anterior. Pero de las propias declaraciones del Presidente se desprende que fue un diálogo más profundo y más amplio, que incluyó los temas centrales de la agenda argentina pero abarcó también asuntos internacionales, desde el cambio climático hasta el proceso de paz en Colombia.
Hay que recordar que el propio Gobierno terminó admitiendo cierta frialdad en el primer encuentro de Macri, como Presidente, con el Papa. Varios elementos se combinaron antes y después de aquella reunión para meter ruido en un vínculo especialmente sensible como es el del Gobierno con el Papa argentino.
El rosario que el Pontífice envió a Milagro Sala; la recepción de Hebe de Bonafini en el Vaticano; las declaraciones de algún funcionario gubernamental sobre aquellos gestos... todo se combinó para que, durante el primer tramo de la administración de Macri, la relación con el Papa quedara, por lo menos, envuelta entre conjeturas e interrogantes.
Existió, además, la orden del Papa de devolver una donación que el Gobierno había hecho a la ONG Scholas Occurrentes que patrocina el propio Francisco.
El Gobierno tomó debida nota de esa combinación de elementos y trabajó en la recomposición de un vínculo al que le atribuye fundamental importancia. El encuentro de ayer fue, de alguna forma, el corolario de esos esfuerzo de distensión y recomposición.
El Papa ya había dado, también, señales alentadoras. En un reportaje que le concedió al diario La Nación calificó a Macri como un “hombre honorable” y negó cualquier desencuentro con su gobierno.
Lo cierto es que ayer se respiraba alivio y satisfacción en el máximo nivel del oficialismo nacional. Había una idea compartida de que el encuentro fue “muy productivo” y que ayudará al Gobierno en su objetivo de estabilizar la situación social, económica y política de la Argentina. El tiempo dirá.
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