Esenciales para conectar el casco histórico con las urbanizaciones que crecen a ritmo sostenido en su periferia, los principales accesos viales del sur platense tienen un denominador común: el deterioro y las incomodidades que éste provoca a miles de automovilistas.
En un arco que va de este a oeste, entre Villa Elvira y San Carlos, las avenidas 122 -ruta provincial 11-, 7, 137, 60, 66 -ruta provincial 10- e incluso 44 -ruta provincial 216-, muestran en sectores puntuales o en extensos tramos las consecuencias de una prolongada la falta de mantenimiento, mitigada apenas por “parches”, y la ausencia de obras integrales.
Excepto la 44 y el tramo de avenida 7 -entre 90 y 610-, que por ser de hormigón han resistido con mayor dignidad el paso del tiempo y la desidia, el resto de las calzadas son de un asfalto cuya condición varía entre regular y deplorable.
Calzadas angostas, banquinas descuidadas, huellones, baches de contornos filosos, hundimientos, fisuras, huellones, carencias en materia de demarcación y señalización vertical, luminarias desactivadas o ausentes, son moneda corriente en zonas donde barrios de explosivo crecimiento se mezclan con explotaciones frutihortícolas, canteras y pequeñas y medianas empresas que generan un flujo incesante de camiones.
UN CASO EXTREMO
Uno de los casos más extremos es el de la avenida 137, que conecta Los Hornos con Arana, Parque Sicardi, Villa Garibaldi y La Armonía; en el tramo que va de 80 a 637, en particular, se parece más a una pista de rally que a un eje vital para vecinos y productores; tanto es así que “es muy común ver gente que para a cambiar una rueda, porque terminan pinchando de tanto golpe” según confirmó el horticultor Fabricio Páez.
Con la 66 ocurre algo similar; incluso el sector ensanchado y mejorado hace pocos años, entre 155 y 167, está mostrando señales de fatiga; el resto, sobre todo los tres kilómetros y un tercio que median entre 167 y la ruta 36, es directamente pésimo, y escenario de maniobras peligrosas con coches y camiones con acoplados que se cruzan de carril para esquivar cráteres.
El recorrido de la 60 hacia el sudoeste de Los Hornos, también desde la avenida 167 hasta la ruta 36, es un catálogo de problemas. A pesar de ofrecer una alternativa ideal para descongestionar las otras vías troncales, y estar flanqueada por barrios en pleno surgimiento, la atención que recibe es nula y acumula años de decadencia; los autos y camionetas circulan más por las banquinas que por la calzada, y los pozos son ocasionalmente rellenados con los escombros que consiguen los quinteros.
Hacia el sudeste platense, las extensiones de la 7 y la 122 también dejan mucho que desear; en el caso de la primera, está casi totalmente urbanizada entre el Aeropuerto y Villa Garibaldi, pero esos cinco kilómetros no sólo son angostos, sin banquinas ni zonas de descanso o sobrepaso ni línea divisoria de manos, sino que acumulan todo tipo de desniveles, lomadas de material por bacheos apurados, y partes en las que se acumula el agua durante las lluvias.
La 122, que es también ruta provincial 11, en su trayecto entre las afueras de La Plata y el acceso a Bavio, llegó a motivar un singular reclamo de sus usuarios frecuentes: hartos de reclamar y de romper las suspensiones de sus vehículos, empezaron a contornear y pintar los baches con motivos florales y artísticos.
En las últimas semanas, la Comuna adelantó que planea repavimentar y ensanchar la avenida 7, entre 610 y 637, y hacer lo propio con un tramo de avenida 66, entre 167 y 208. Desde la Provincia, se anunció la obra de ampliación y puesta en valor de los 22 kilómetros de la ruta 11 comprendidos entre calle 94 y el paraje El Pino, donde empalma la ruta 54 a Bavio.
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