Durante la ceremonia, los fieles explotaban en aplausos y se emocionaban hasta las lágrimas cada vez que desde la Plaza San Pedro era nombrado Brochero, y también con las primeras apariciones en cámara del papa Francisco.
Pero el momento de mayor euforia fue cuando el Santo Padre dio la bendición a Nicolás Flores, un joven de 16 años que había quedado en estado vegetativo luego de un accidente de tránsito en su niñez, y luego de varios años de recuperación, cuando los médicos pensaban que nada se podía hacer, se recuperó y ahora lleva una vida normal.
La sanación del adolescente fue considerada por sus padres como un milagro del cura Brochero, ya que siempre le elevaron sus oraciones y creen que fue clave para que su hijo pueda llevar ahora una vida normal. El milagro de Nicolás fue una de las acciones que determinaron que le otorguen la beatificación a Brochero en septiembre de 2013.
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