La ATP sancionó al tenista australiano Nick Kyrgios con ocho semanas sin competir por “conducta contraria a la integridad del juego”, durante el partido de segunda ronda que disputó ante el alemán Mischa Zverev en el Masters 1000 de Shanghai, octavo de la temporada.
Kyrgios ya había sido multado con un total de 15.000 euros por el organismo por sus “pocas ganas de jugar” a la hora de disputar los puntos ante el alemán y por dirigirse a un espectador cuando abandonaba la pista entre fuertes abucheos, pero ahora vio ampliado su castigo.
Por tal motivo, Kyrgios no podrá competir hasta el 15 de enero del 2017 y recibirá una multa adicional de 22.750 euros. Sin embargo, la suspensión se reducirá a tres semanas de competencia si entra en un plan de atención bajo la dirección de un psicólogo deportivo o un plan equivalente aprobado por la ATP, lo que significaría que podría volver al circuito, tanto de la ATP como el Challenger, a partir del 7 de noviembre.
“Tras la decisión de la ATP me gustaría aprovechar esta oportunidad para disculparme de nuevo por lo que pasó en Shanghai. Entiendo y respeto la decisión de la ATP y voy a utilizar este tiempo libre para mejorar dentro y fuera de la cancha. Lo siento de verdad y tengo ganas de volver en 2017”, confesó Kyrgios.
Sin lugar a dudas a los 21 años, Kyrgios está llamado a ser el número 1 del mundo a corto plazo por su calidad tenística, pero se “autobiocotea”. Desde que debutó como profesional en 2012 actitudes antideportivas han sido constantes y en Shanghai volvió a dar un espectáculo lamentable.
No tiene entrenador y se muestra orgulloso de ello. “Puedo entrenar cuando quiero. Tomármelo con tranquilidad y estar entre el 10º y 20º durante toda mi carrera”. El tenis no es su pasión y tiene claro que “como máximo, a los 27 años me retiro”, ya que su deporte preferido es “el básquet”.
Supo ganarle a los mejores jugadores del mundo, pero también se ha “enfrentado” a ellos, a los jueces y a los espectadores. La ATP y la ITF lo han sancionado con dureza en varias ocasiones, pero el “bad boy del tenis no escarmienta.
Al australiano no le interesaba lo más mínimo seguir en el torneo de Shanghai por lo que ante Mischa Zverev decidió jugarse un “break” en contra con este saque nunca antes visto en un partido profesional de tenis. Con golpes entre las piernas o yéndose hacia el banco cuando su rival tenía punto para ganar el juego. El juez de silla reprendió esta actitud ideportiva y Kyrgios respondió con la misma falta de respeto que estaba demostrando en la cancha
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