Habitado por sesenta jóvenes privados de su libertad como consecuencia de su participación en hechos delictivos, el instituto Aráoz Alfaro propone un entrenamiento laboral con fines solidarios: sus internos están aprendiendo a fabricar pastas que serán donadas a comedores comunitarios de la Región.
Los menores de 18 años alojados en el Centro Cerrado situado en Abasto, que depende del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil bonaerense, elaboraron durante el fin de semana que pasó trescientos kilos de fideos que fueron cedidos a las ONGs “La Casita de Gorina”, “Comedor 2 de abril”, “La Grieta y la Chicharra” y “Rayuela”, de ayuda a familias en situación económica vulnerable.
“Los chicos están muy contentos, tanto por estar aprendiendo algo nuevo como por ayudar a otros” subrayó Federico Lavalle, coordinador del taller de panadería y fábrica de pastas: “es un emprendimiento que nació hace algunos años y que ha tenido vaivenes por la falta de materia prima, pero ahora estamos en un buen momento”.
“Ayudar a otros pibes que quizás tienen una infancia complicada como tuvimos nosotros y con una situación familiar similar, está bueno y se siente como algo positivo” consideró Matías, uno de los jóvenes del centro situado en ruta 2 y avenida 520, que opera en la órbita del Organismo Provincial de Niñez y Adolescencia.
Lavalle precisa que “trabajamos todos los días en dos turnos, a las 9 de la mañana con unos 30 jóvenes, siempre a contraturno de la escuela, y a las 13:30 con otro grupo similar. Normalmente los fideos se regalan a las familias de los propios jóvenes alojados en los días de visita, pero esta vez realizamos los 300 kilos de pastas -de harina y sémola- para donar”.
“Los fideos que nos donaron los vamos a entregar a los niños que asisten a la tarde para que los lleven a sus familias” adelantó Julieta, una de las coordinadoras de “La Casita de Gorina”, una asociación civil de 482 entre 135 bis y 136 que ofrece meriendas y talleres a unos 80 chicos y adolescentes: “es la primera vez que recibimos una donación de algo elaborado por jóvenes del Aráoz Alfaro, y es de mucha ayuda para nuestra comunidad”.
Además de los fideos -fabricados con una máquina Monferrina restaurada por los Molinos Lagomarsino-, los jóvenes del instituto también preparan productos de panadería como facturas, pastafrola, pan relleno y pepas con membrillo, entre otros.
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