Al menos dos personas murieron, seis resultaron heridas de gravedad y dos más están desaparecidas por una explosión y posterior incendio ocurrido ayer en el principal centro de producción de la compañía de productos químicos BASF en Alemania.
La explosión ocurrió en una línea de suministro que conecta un puerto y un depósito en la planta de Ludwigshafen, oeste de Alemania, según informó BASF, la mayor compañía de productos químicos del planeta. El incendio provocado por la explosión envió una nube de humo negro al cielo durante horas, lo que llevó a BASF y a la ciudad de Ludwigshafen a pedir a los vecinos que permanecieran en sus casas con las ventanas y puertas cerradas. Las mediciones tomadas en la zona no han indicado por el momento riesgos de gases tóxicos, según la compañía.
BASF dijo que aún no está claro qué provocó la explosión. La firma cerró 14 instalaciones -entre ellas dos grandes unidades que fabrican importantes componentes químicos- por razones de seguridad y porque el suministro de materias primas fue interrumpido por la explosión.
El sitio ubicado en Ludwigshafen, unos 80 km al sur de Frankfurt, abarca un área de 10 km2 y emplea 39.000 trabajadores, según BASF. Está situado junto al río Rin y recibe por barco gran parte de su materia prima. El puerto donde ocurrió la explosión es una terminal para combustibles fluidos como nafta y metanol que son importantes para el suministro de materias primas de BASF.
La empresa tiene 110.000 empleados en todo el mundo, con ventas por casi 70.000 millones de euros (77.000 millones de dólares) el año pasado.
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