Las puertas más vulnerables para la modalidad que ponen en marcha las bandas de los abrepuertas son aquellas que tienen un picaporte externo fijo.
Tiempo atrás desbarataron a un grupo que monitoreaba determinadas cuadras y atacaba en aquellas viviendas cuyos dueños salían y no cerraban con llave.
“Sólo las trababan con el picaporte que no se abre desde afuera”, dijo un pesquisa, agregando que “si ocurría eso, iban hasta la puerta, la forzaban con una tarjeta de crédito en desuso y rápidamente ingresaban”.
En junio de este año hubo un caso similar al de Ringuelet, en una casa de 35 entre 8 y 9. Los asaltantes usaron una tarjeta de plástico que insertaron por el pequeño resquicio entre el filo de la puerta y su marco, hasta correr el pestillo. Encerraron en el baño a dos nenes de 10 y 12 años y a su niñera y escaparon con dinero.
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