El sacerdote Julio César Grassi, condenado a 15 años por abuso sexual de menores, afronta una nueva causa. Ayer comenzaron las audiencias en el juicio por el desvío de fondos de la fundación Felices los Niños. Está acusado de haber pagado con plata de la ONG el alquiler de la quinta en la que se alojó tras las denuncias en su contra. La propiedad de 7.000 metros cuadrados, conocida como La Blanquita, estaba frente a la sede de la fundación, en el partido de Hurlingham. Allí se había mudado Grassi en 2002, luego de que la Justicia le prohibió seguir viviendo en Felices los Niños. La investigación comenzó luego de que el dueño de esa quinta denunció falta de pago.
El estará entre los testigos que desfilarán ante los jueces, ya que declaró haber recibido cheques que estaban endosados a nombres de la fundación. También declararán empleados administrativo de la fundación. El delito por el que está acusado Grassi contempla penas de entre dos y ocho años de prisión, que, si es condenado, se unificaría con la sentencia que ya tiene por el abuso de menores.
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