“Fueron amables y profesionales”, dijo un investigador, sin aludir a los empleados de una empresa o un servicio, sino a los tres ladrones que ayer a la tarde irrumpieron en una casa de Ringuelet y redujeron a sus dueños, una pareja que ronda los 70 años. La misma suerte corrió la empleada doméstica, aunque -y a eso venía la aclaración de sus modales- ninguno fue maltratado, según fuentes judiciales y policiales.
No obstante, en el lugar una mujer terminó con un ataque de nervios y se desplegó un impresionante operativo para dar con esta banda que poco tiempo antes había intentado un golpe similar en La Loma, del que desistieron por “los gritos de las mujeres que encerraron en un baño”, confirmó un pesquisa.
por sorpresa
El hecho de Ringuelet ocurrió alrededor de las dos de la tarde de ayer en una casa situada en 9 y 518 bis, donde estaban un hombre de 69 años al que las fuentes no identificaron (confirmaron que sería dueño de dos locales de una conocida empresa que vende hamburguesas y panchos), su esposa y la empleada doméstica.
“Entraron como si fuera su casa, por la puerta de adelante”, se limitó a confirmar a este diario un allegado a las víctimas. Es que los ladrones la abrieron sin forzarla, utilizando una tarjeta de plástico que funciona en determinadas aberturas, siempre que no estén cerradas con llave (ver recuadro).
Lo concreto es que sin ejercer violencia lograron colarse en la propiedad y reducir a los dueños. Para evitar contratiempos, los ataron y amordazaron. Una vecina comentó a este diario que “al hombre le pegaron un culatazo en la espalda”, aunque esta versión fue desmentida por otras fuentes.
No está claro cuánto tiempo permanecieron en el lugar, pero les alcanzó para recorrer los distintos ambientes en busca de dinero, joyas y otras cosas de valor.
De acuerdo a la información oficial, robaron un arma de fuego y un maletín que, según un vocero, tenía dinero adentro. Sin embargo, un jefe policial dijo que en la denuncia se aclara que el damnificado no pudo precisar qué contenía.
Todas las versiones coinciden en algo: la banda escapó sin que nadie viera hacia dónde, ni en qué.
“Pobres, hace un mes a la mujer le robaron el celular en la puerta de la casa y ahora pasa esto”, reflexionó una vecina, aportando que en el último tiempo “hubo (en el barrio) un par de casos más”.
gritos en la loma
Por lo que pudieron reconstruir los pesquisas, el mismo grupo había intentado un golpe similar, una hora antes, en una vivienda del barrio La Loma.
“Entraron en una casa de 26 entre 32 y 33 y sorprendieron a unas señoras”, relató una fuente del caso, dando cuenta de que las víctimas “terminaron encerradas en un baño, pero, como gritaban tanto, (los ladrones) decidieron irse sin robar nada”.
Por la descripción que dieron estas testigos y la modalidad que los intrusos usaron para entrar en la vivienda, los investigadores están convencidos de que fue la misma banda.
En este caso la búsqueda también se complicó por la falta de testigos que pudieran dar precisiones sobre el lugar y el modo de la fuga.
Una vez que estuvieron a salvo, todos los damnificados se contactaron con el 911 y personal del Comando de Patrullas organizó un rastrillaje en las inmediaciones junto con efectivos de las jurisdicciones a cargo.
Voceros judiciales recordaron que “meses atrás se desbarató una banda que operaba de la misma forma”, por lo que intentan determinar si aquellos sospechosos siguen detenidos, tienen alguna vinculación con estos hechos (aunque no lo confirmaron, en los últimos días habrían ocurrido otros en distintos barrios) o si se trata de un grupo que nada tiene que ver con aquel, salvo por el modus operandi.
Por los episodios de ayer se abrieron distintas causas, ambas bajo la instrucción del fiscal de Autores Ignorados, Fernando Cartasegna.
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