Con la idea de ir preparando el almuerzo, un jubilado salió el viernes al mediodía de su vivienda de Ringuelet para hacer unas compras, mientras su esposa avanzaba con otros quehaceres en la cocina.
Pero cuando el hombre regresó un rato más tarde a su casa, ubicada en 513 entre 7 y 8, su esposa no estaba sola: la mantenían reducida dos delincuentes encapuchados y armados que, aparentemente, ingresaron en la propiedad saltando un p portón del frente.
Juan, de 92 años, corrió la misma suerte que su mujer. Lo amenazaron de muerte para controlar la situación y revisar minuciosamente los dos dormitorios en busca de dinero y otros efectos de valor.
“SI GRITAS, TE MATO”
Ayer a la tarde, el jubilado le contó a este diario algunos pormenores de ese dramático episodio. Con la condición de no difundir su nombre completo, relató que el atraco sucedió “el viernes al mediodía, cuando salí a hacer los mandados por el barrio”.
Hay fundadas sospechas de que los ladrones lo vieron salir y decidieron entrar, quizás suponiendo que el domicilio estaba vacío.
No lo pensaron dos veces: escalaron el frente y se metieron en la casa. Pero, para su sorpresa, en la cocina se hallaba la esposa del jubilado, a quien intimidaron con un arma de fuego.
“Uno de los ladrones le dijo `si gritás, te mato` y ella por suerte le obedeció”, explicó a este diario.
Si bien había una versión que indicaba que los asaltantes, para desalentar cualquier posible reacción de sus víctimas las habían golpeado, el dueño de casa negó enfáticamente que hayan sufrido esa agresión.
“No nos pegaron. La única actitud de violencia física que tuvieron fue cuando ya se estaban yendo. Uno de ellos agarró una sábana nuestra, la destrozó y con algunos de los retazos nos ataron a sillas en la cocina”, mencionó. Calculó que para entonces “ya habían estado revolviendo los dormitorios durante 25 minutos”.
Juan reveló que “nos robaron cerca de 60.000 pesos, que eran los ahorros nuestros de toda la vida. No nos dejaron ni un peso”.
“Da mucha bronca, era el dinero que habíamos juntado con mi mujer con el esfuerzo de muchos años”, remató.
terror en una casa de ropa
En otro orden, ayer a la tarde se vivió un dramático asalto en un local de ropa de 147 entre 65 y 66, donde irrumpió un delincuente armado que encañonó a todos los presentes y no dudó en gatillarle a un menor para conseguir lo que quería.
Por suerte la bala no salió. El ladrón escapó con una suma de dinero que no trascendió.
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