El escritor escocés Irvine Welsh, por primera vez en la Argentina con motivo del Filba, se refirió a ese clásico moderno que, a 20 años de haber sido llevado al cine, es su novela “Trainspotting”, cargó contra Donald Trump y reafirmó su pasión por el fútbol y las expresiones populares.
El Filba se realiza hasta hoy en cinco sedes porteñas con el foco puesto en el cuerpo, “una especie de sabotaje -advierte Welsh-, porque el cuerpo siempre nos atormenta con sus funciones y decadencia. Es nuestro vehículo por este mundo, pero controla nuestras realidades y puede decepcionarnos”.
Esa temática responde en parte a que la generación que integró en los 80 -como parte del movimiento punk, como hooligan o consumidor de drogas duras como la heroína- hizo que él y sus amigos “pasaran de saludarse en fiestas para hacerlo en funerales”, resume, y eso se lee en sus libros. Fue la época en que comenzaba a hablarse del HIV asociado unidireccionalmente con prácticas homosexuales, sin noción respecto a las formas de contagio. “Drogas, excesos y adicciones son material de trabajo pero también metáforas de las cosas e indicativos de una época. Definitivamente son una forma de estar en el mundo”, afirma el escritor nacido en 1958.
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