Especial para EL DIA
de National Geographic
Imaginemos un mundo resplandeciente, habitado por una multitud de especies que emiten fluorescencia en respuesta a los violentos estallidos de su estrella.
Podría ser una imagen de Próxima b, el planeta dado a conocer recientemente que órbita la estrella más cercana a nuestro sol.
La estrella- una enana roja llamada Próxima Centauri- es conocida por emitir al espacio cantidades extremas de luz ultravioleta dañina y partículas cargadas.
Normalmente, el bombardeo de partículas mutágenas es dañino para la vida.
¿OTRAS FORMAS DE VIDA?
Pero ¿y si hay formas de vida extraterrestres que desarrollaron un escudo biológico brillante capaz de transformar los espasmos de la estrella Próxima Centauri en algo menos letal- y también detectable desde la Tierra?
“Durante la duración de una llamarada, el planeta brillaría, y ese cambio podría ser suficientemente fuerte como para ser detectado en los planetas que rodean a estrellas cercanas”, explica Jack O´Malley-James, coautor de un nuevo estudio que describe la idea, que ha sido enviado al Astrophysical Journal para su publicación.
Por largo tiempo, los científicos pensaron principalmente en cómo evolucionarían las formas de vida en planetas que orbitan estrellas como nuestro sol, que a comparación de Próxima Centauri, es relativamente cálido y tranquilo.
ENANAS ROJAS OPACAS
Recién en la última década entraron a la escena astrobiológica las enanas rojas opacas.
Las estrellas como Próxima Centauri pueden llegar a ser bastante hostiles para los planetas, pero sin embargo conforman el 80 por ciento de la población estelar de la Vía Láctea.
Y los datos derivados de recientes relevamientos de exoplanetas sugieren que son extremadamente comunes los mundos que rodean a las enanas rojas, por lo que tiene sentido pensar qué formas de vida tendrían la suerte de sobrevivir a semejante furia estelar.
Aquí es cuando entran en la historia O´Malley-James y Lisa Kaltenegger, de la Universidad Cornell.
El objetivo, dice Kaltenegger, era pensar varias estrategias que puedan contribuir a que prospere la vida en estos mundos- y que también fueran detectables para los astrónomos que buscan vida extraterrestre.
“Decidimos observar organismos más avanzados y ver si tenían mecanismos capaces de producir señales de vida que nadie hubiera pensado”, dice Kaltenegger.
El científico destacó además que “otros planetas podrían estar cubiertos por formas de vida que no son dominantes en la Tierra, y podríamos detectar eso en la luz que recolectamos”.
COLORES DE VIDA
Junto a O´Malley-James comenzó a pensar en los distintos colores de vida que podrían estar presentes en la luz que es reflejada por un planeta.
Luego se adentraron en la vida submarina, donde muchas criaturas tienen aspecto extraterrestre y ahí encontraron a los corales.
En la Tierra, algunos corales absorben y transforman la radiación ultravioleta en ondas de luz menos energéticas.
Lo hacen con ayuda de proteínas fluorescentes especializadas que absorben la luz ultravioleta o luz azul y la reemiten con una longitud de onda más larga.
Esto implica que si un coral es iluminado por el tipo de luz indicado, estos pigmentos brillarán con un tono característico de rojo, verde o anaranjado.
Se cree que de esta manera algunos corales se protegen de la radiación, y también protegen a las algas que cohabitan con ellos.
Pero no son los únicos organismos de la Tierra que emiten fluorescencia: las tortugas marinas, los tiburones, algunas flores y peces también lo hacen, aunque usarían el brillo para comunicarse y no para protegerse.
Sea cual fuere el motivo, la fluorescencia evolucionó varias veces en este planeta. ¿Por qué habría de ser distinto en un mundo lejano?
“El campo de la biofluorescencia es todavía relativamente nuevo en la biología. Y la premisa de que la biofluorescencia pueda ser usada como herramienta en la búsqueda de vida extraterrestre es muy emocionante”, opina David Gruber de la Universidad de Nueva York, que estudia la fluorescencia en organismos marinos.
De estar en lo cierto, las llamaradas de Próxima Centauri podrían dar lugar a una forma de vida que brilla bajo presión y deja una huella fluorescente observable- una señal de brillo suave de que no estamos solos en este vasto universo.
MODELO COMPUTARIZADO
Los científicos desarrollaron un modelo por computadora en la órbita habitable de una enana roja, con una atmósfera semejante a la Tierra.
“La idea de la biofluorescencia como señal de vida es buena” dice Lucianne Walkowicz, del Planetario Adler.
Pero señala que las proteínas fluorescentes deberían ser mucho más eficientes que las de la Tierra y que los organismos deberían estar por todas partes.
Por no mencionar que ni la atmósfera ni el agua superficial son comunes en ambientes tan duros como los de las enanas rojas.
Parece una idea relativamente sencilla, pero hay que tener presente que los organismos terrestres también desarrollaron pantallas solares protectoras indetectables para protegerse de la radiación ultravioleta, y en los casos más simples se esconden bajo tierra o bajo el mar.
Niki Parenteau, de la NASA, sospecha que buscar proteínas más fundamentales, más primordiales- como pigmentos fotosintéticos autofluorescentes- puede ser una analogía más realista de la vida en los planetas que giran alrededor de enanas rojas.
El concepto de biosferas fluorescentes obviamente es especulativo, como todas las hipótesis sobre vida extraterrestre. Pero podría no ser tan inverosímil. Y nada sería tan maravilloso como encontrar extraterrestres brillantes en el exoplaneta más cercano a la Tierra.
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