Están convencidos a través de las encuestas que la gente quiere transitar por la ancha avenida del medio. El 82 % quiere corregir errores y ajustes graduales lo menos dolorosos posibles.
Ni Venezuela, ni apertura indiscriminada que barra con los puestos de trabajo. La apertura al mundo la apoya el 75 % de las personas encuestadas.
En definitiva, como se escuchó entre los ejecutivos de finanzas, en Córdoba: ni la posición de José Luis Espert: “Para bajar el gasto público Macri dijo que sobran un millón de empleados, entonces hay que despedirlos”. O, por supuesto la del economista Javier Gerardo Milei, que llamo socialistas a Marcos Peña y ultrakeynesiano a Alfonso Prat-Gay.
Tampoco el estatismo que frena todo tipo de inversiones o que provoca que nos cerremos definitivamente al mundo.
Enrique Szewach, vicepresidente del Banco Nación repite en los pasillos del Congreso que nos piden que arreglemos todo en un año, pero con medidas graduales. Todos aceptan que el equipo económico hace desvíos tácticos para cuidar la gobernabilidad.
El caudillo antiinflacionario sigue siendo Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central. Por esas razones la baja de tasas semanales es homeopática.
EXPECTATIVAS
En síntesis: la gente sigue teniendo expectativas favorables. Esperan que al Gobierno le vaya bien. Ayudó el clima de pluralismo, tolerancia, discenso, flexibilidad en las decisiones. Reconocen errores, pero habría que limitarlos bastante.
El más optimista sigue siendo el principal asesor de Daniel Scioli, Miguel Bein, dijo: “Era inevitable la recesión. El dólar subió 60 %; salarios 32 % y las tarifas 170 %.
“Se viene un año de elecciones, y cuando sucede el consumo repunta”. “Salarios el 28 %, tipo de cambio quieto, inflación del 22 al 23 %“. “Hoy el consumo es el 80 % del PBI”. “Gran parte del futuro del Gobierno depende que el año que viene la gente tenga más plata en el bolsillo”.
El dólar en 2017, estará de acuerdo con encuestas realizadas en IAEF, a 18 pesos antes de votar y 20 pesos en diciembre.
Llegó el secretario del Tesoro de Estados Unidos. Afuera nos ven con mucho entusiasmo. Macri dice que habrá un boom de inversiones. Sucede que en muchos países está creciendo una ola antisistema. Aumentan los que piden proteccionismo y la globalización es resistida. ¿Para qué vino?
La sorpresa: habrá información compartida con respecto a la fuga de capitales. Una ayuda para que se cierre el círculo y gane el blanqueo.
El abogado de la CGT señaló: “La mejor huelga es la que no se hace, porque eso significa que algunas cosas conseguiste”.
Pero del otro lado está la CTA y los docentes. Estos gremios están enrolados en el kirchnerismo puro. Saben que no habrá una reapertura de las paritarias porque el equipo económico teme que haya un rebrote inflacionario.
PLUS SALARIAL
En cambio la CGT quiere un plus salarial en diciembre.
Una encuesta señala que el 60 % de las empresas líderes tiene prevista una compensación a fin de año. ¿Qué se trasladará a los precios?. No se sabe. Ahora no es tan sencillo con el descenso de la inflación.
¿Cuándo recuperarán los gremios los 10 puntos que perdieron este año?
Esa es la pregunta que no tiene, por ahora, respuesta. La política tendrá una fuerte influencia en la economía.
Arrancó la obra pública y será muy intensa en 2017.
¿Por qué el acento en la provincia de Buenos Aires?.
En Santa Fe consideran al candidato justicialista Omar Perotti muy fuerte. En Córdoba es imposible por la pareja Schiaretti y De la Sota. La clave, entonces, apuntalar a María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires.
En la región, mientras tanto los movimientos populistas con tintes izquierdistas se quedaron sin combustible. Vamos a un continente con más diferencias. Sin los precios de los commodities de hace 10 años los caudillos se ahogaron en su propia ineficiencia.
Por eso el peronismo que se vuelve a llamar renovador, busca un jefe y una orientación.
El homenaje a Antonio Cafiero, no sirvió porque aparecieron kirchneristas que nadie quería ver. La próxima reunión será por invitación. Los cristinistas esperaban una enorme crisis económica que no se produjo. En una reunión privada con Cristina Kirchner ésta volvió a criticar al justicialismo que está en el Congreso. Repite una y otra vez: “Si no hubiesen aprobado el acuerdo con los fondos buitre, no se podrían endeudar como lo están haciendo y esto hubiese llevado al gobierno a un callejón sin salida. Carlos Zannini, le contestó: “Los gobernadores en este caso privilegiaron el bolsillo, son traidores”. La ex presidenta lo corrigió “traidores no, son cagones”.
Pretendían declarar terminado un experimento que a juicio de los populistas es exótico y volver rápidamente al corporativismo que supimos conseguir.
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