Una obstetra volvía a su casa de Gonnet cuando un Volkswagen Bora frenó a metros de ella. “Debe ser alguien que se perdió y me quiere preguntar cómo salir del barrio”, pensó primero. La intuición le falló, porque adentro iban tres ladrones armados que la abordaron en una entradera.
Fue a las 19 del miércoles cuando la víctima, de 38 años, regresaba a su domicilio de 18 y 510. Ella se bajó del remís que la trasladó desde el centro y no pudo hacer nada cuando “se bajó del otro auto un chico joven que tenía una pistola en la mano”, de acuerdo a lo que ella misma contó, a cambio de que se resguarde su identidad.
“Vamos adentro” y “¿estás sola?” fueron las primeras frases de ese ladrón. El comienzo del robo fue con amenazas constantes y pedidos de dinero.
La profesional accedió a darle los 400 pesos que tenía encima. “¿Te pensás que con esto me conformás?”, la increpó él.
Ella, que no tenía más plata que eso, le ofreció que se llevara todos los elementos de valor que encontrara. Hasta se encargó de desenchufar el televisor de un mueble, para agilizarle la tarea al intruso: “Lo único que quería era que se fuera”, aseguró.
Sin que nadie más presenciara lo que pasaba y con un segundo delincuente que se metió en la vivienda, los minutos siguientes del robo les sirvieron para revisar el resto de la casa y apoderarse de otras pertenencias, siempre con la mujer controlada durante la recorrida, aunque sin someterla a golpes o encierros.
El botín se completó con una tablet y dos elementos que la profesional utilizaba para trabajar, una netbook y un celular.
El primer tramo en el que la víctima tuvo un poco de alivio fue cuando los intrusos decidieron que era el momento de irse.
Finalmente, ambos ladrones -más otro que presuntamente los esperaba al volante- se subieron al Bora y se escaparon con toda la rapidez posible. El episodio ocurrió justo enfrente de la casa donde vivían Guillermo Luna y Laura Favre, el médico y la cosmetóloga asesinados a tiros en Gorina el 22 de agosto. Los principales sospechosos de ese doble crimen siguen prófugos.
“Ultimamente y hace algunas semanas la policía no había estado vigilando el barrio. Y ahora estamos preocupados porque supimos que los ladrones ya habían estado dando vueltas por acá”, completó la víctima de la entradera.
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