Cuentan que Nelson Vivas probó a Juan Cavallaro en la práctica que el plantel albirrojo realizó ayer por la mañana en el Country. El volante volvió a sentir dolor y el técnico no lo dudó más: adentro Rodrigo Braña, triple 5 y a plantear un partido más cauteloso en el Nuevo Gasómetro.
Estudiantes, como la semana pasada antes del partido contra Rosario Central, volvió a sufrir el mal de ausencias sobre la marcha. El viernes se lesionó Carlos Auzqui y a pesar de su voluntad el sábado por la noche dejó la concentración. Lo mismo pasó con Juan Cavallaro, el jugador que Vivas quiso poner como mediapunta junto a Viatri. Pero tampoco llegó en condiciones, al igual que la semana pasada.
Entonces el DT no quiso seguir experimentando. Una posibilidad era jugar con dos delanteros (Javier Toledo más adelantado que Viatri) y otra jugársela con el pibe Elías Umeres, que no había estado ni un minuto en cancha durante el semestre... Las dos chances eran arriesgadas y por eso apostó por lo seguro: Rodrigo Braña, triple cinco y a aguantar el partido.
Vivas tenía pensado jugar algún partido con los tres números 5, pero ya lo había explicado en la conferencia de prensa del jueves: “Para hacerlo tienen que estar muy bien físicamente los tres y el Chapu se entrenó las últimas dos semanas en forma diferenciada”.
La necesidad y la urgencia por mantener la pelota más lejos del área, justo ayer cuando el rival que visitó llegaba tan motivado, lo hizo inclinar por un cambio que hasta el viernes a la noche no estaba en los planes.
De esta manera, por primera vez el hincha vio en cancha a tres referentes, uno del pasado, otro del presente y el restante lo será en el futuro. Braña, Damonte y Ascacibar, en ese orden, jugaron ayer un partido especial.
El Chapu se paró por delante de los centrales y los otros dos se encargaron del juego y la salida de la pelota. Se notó que no habían probado y que el partido les terminó siendo adverso. Pero nadie podrá negar que dejaron la piel en la cancha y en cada pelota.
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