El juez de Garantías Federico Atencio entendió en la elevación a juicio que había indicios suficientes para considerar que “el día anterior (al hecho)” Veck “mantuvo una discusión con la víctima, tras la que él efectuó dos disparos para luego redactar una denuncia falsa con la finalidad de dejar constancia de que Valeria González había querido quitarse la vida”.
Además, Atencio resaltó otras situaciones de violencia entre Veck y González, quienes mantuvieron una relación sentimental. Sobre Vizcarra, el magistrado mencionó que “tengo en cuenta que ha quedado acreditado que, poco antes de que el hecho se produjese, ella conducía a la víctima desde su domicilio a bordo del automóvil marca Chevrolet de color gris”, lo que le daría la prueba llamada como “indicio de oportunidad”.
Hasta el momento la sospecha más fuerte es que la mataron dentro de ese auto. En su dictamen, el fiscal que instruyó la causa, Juan Cruz Condomí Alcorta, había esgrimido que “Vizcarra y Veck ejecutaron de un tiro en la sien a Valeria, le cambiaron la ropa, trasladaron el cuerpo, lo dejaron en 1 y 519 y le plantaron una pistola para simular un suicidio. El hecho estuvo a punto de prescribir. Para la familia de la víctima, Veck, con la complicidad de Vizcarra, mató a Valeria y luego tiró el cuerpo a la calle, montando una escena de suicidio, que contó con el encubrimiento de otros efectivos policiales.
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