En el laboratorio de Química del Colegio Nacional, alumnos guiados por el profesor Diego Peña fabricaron cristales de óxido de cobalto como pigmento para pinturas. Es que “el óxido de cobalto absorbe mucha energía”, explicaron los jóvenes.
En el Cidepint (CIC-Conicet) se empezó a ensayar con diferentes pinturas que contenían aquel pigmento.
Cuando se halló la adecuada, comenzó la fabricación del calefón solar en los talleres de la Técnica 3 de Los Hornos. Corría el año 2012.
Alguien debía financiar el proyecto. “Apareció en escena, sin dar ningún rodeo, la Fundación Argentina de Nanotecnología que depende del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva”, contó el profesor del industrial, Carlos Toledo. Así, los estudiantes pusieron manos a la obra para materializar el calefón “a sol”.
La gran prueba fue en la Primaria 15 de Ranchos. Los chicos hornenses describieron que “allí no tenían agua caliente ni calefacción, por lo que en invierno debían estar súper abrigados en el aula”.
Pero llegó el agua caliente y la calefacción por agua (segura como ninguna) mediante radiadores. Es lo que ahora se quiere replicar en numerosas escuelas de la Provincia.
“Los panelas solares son de chapa galvanizada -detallan-. Dentro tienen el serpentín para que circule el agua que baja de tres tanques de plástico de treinta litros”.
(casi) nada se pierde
Agregan que “sobre cada panel se pone un vidrio de tres milímetros de espesor, separado de la chapa galvanizada unos ocho milímetros. De ese modo se provoca el llamado efecto invernadero, que permite que todos los rayos solares sean absorbidos. Si a eso se le suma que el pigmento inventado por los chicos del Nacional aumenta entre un 25 y un 30 por ciento el rendimiento del calefón, se podría decir que prácticamente no se desperdicia energía natural”, cuentan con notable pasión los estudiantes.
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