Por
Rodrigo Chagaray Enfoque
C on la final ganada por Belgrano Athletic ante Hindú (tomándose revancha de lo que sucedió en la final del Torneo Nacional de Clubes donde triunfó el Elefante) se bajó el telón para el rugby porteño y con eso, oficialmente la temporada donde los equipos de nuestra ciudad tuvieron participación; y claramente lo mejor estuvo con la producción de San Luis, con su histórico tercer puesto en el URBA Top 14, aunque claro, quedó en las retinas de todos, la última imagen brindada por el elenco marista, que fue la goleada sufrida ante los de Virrey del Pino, tan fresca en el espíritu azulgrana que quizás se necesite un poco de tiempo, para poder poner en balance este gran año. Sencillamente eso, seguro que será un trabajo que dejará lecciones para aprender, porque San Luis tuvo un 2016 brillante, ya que se quedó con los dos derbies de nuestra ciudad, volvió a jugar el Nacional después de muchísimo tiempo y amplió la base de jugadores en el plantel superior, a un nivel pocas veces visto en el club de La Cumbre.
Con jugadores que tuvieron un nivel individual tremendo tales los casos de Francisco Campodónico, Ricardo Wagner o Rodrigo Bruni (este último convocado a ser parte del Plan de Alto Rendimiento de la UAR). Y quizás esto sea, en lo que más tendrá que trabajar el cuerpo técnico encabezado por Pablo Cáffaro, porque la tercera línea marista, que fue de lo mejor del campeonato, tanto Campodónico (se va a Australia) como Bruni, serán bajas para el 2017. Otras salidas en el plantel marista serán las de Pedro Fantini (se retiró), Ignacio Aguilar y Hernán Verzini (estarán de viaje por Oceanía en la primera parte del año); en un arranque que tendrá a San Luis disputando nuevamente el Nacional de Clubes en la Zona 4 junto a Uru Curé (Córdoba), CRAI (Santa Fe) y hoy por hoy el 1ero del NOA: Los Tarcos (Tucumán). El azulgrana, además será parte en la URBA, del nuevo Top 12, que tendrá partidos de ida y vuelta y se cerrará con semifinales y final. Sin duda alguna, desafíos que aparecen en el horizonte marista, donde ya no será sorpresa de nada el juego de San Luis y sus fortalezas.
PENSAR EN AMARILLO
Obviamente, luego, por producción, desarrollo histórico y lo realizado en las últimas temporadas, llega el turno del análisis para La Plata Rugby y si hay una palabra para describir lo hecho por los Canarios, justamente es una: irregularidad. No se consiguieron los objetivos primarios que eran pasar de ronda en el Nacional y luego, en el Top 14, clasificar a los play off; nunca pudo llegar a desplegar el juego, con el cual venía siendo protagonista en todos los torneos y una clara muestra de esa irregularidad, la dio en que justamente las actuaciones más destacadas las tuvo contra los mejores, como fueron los encuentros ante Hindú, Newman, SIC y Belgrano Athletic. Hubo un retroceso con respecto a los clásicos de la ciudad; donde se perdió ante San Luis después de 8 años invicto y se empató con Los Tilos casi agónicamente , cuando el Verde había hecho méritos para quedarse con el derby.
El equipo sintió en lo anímico no poder jugar como se quería y la dilatación de esta situación a lo largo del año, repercutió directamente. Encima con el tema de las lesiones, fue una temporada crítica, donde la ausencia del “As de espadas”, Pedro Mercerat, fue lo más significativo. Un jugador clave para el Canario, que no tiene reemplazante natural en el plantel, fue sin dudas algo que el quince amarillo sintió y mucho. Con respecto a lo que se viene, es un hecho que Hugo Montenegro no seguirá al frente del plantel de La Plata y la incógnita será saber si Benjamín Tomaghelli y Marcial Gomila, seguirán en el staff; con respecto a los players, es para destacar las bajas de Manuel Raíz (se recibió de médico y se va a dedicar de lleno a la profesión) y Tomás Roán (se retiró). Por último, el Canario jugará el nuevo Nacional de clubes B por la zona 4 junto a Jockey (Rosario), Liceo (Mendoza) y Mar del Plata RC y obviamente el también novel Top 12, pero dentro del ámbito de la URBA.
EL VERDE NO ANDUVO
Los Tilos sin dudas no cumplió el objetivo primario: quedar entre los primeros 12 del campeonato, lo que le significó un nuevo descenso. Claro que hay explicación por la situación, faltó definición en algunos partidos, perder con Atlético del Rosario en Barrio Obrero sobre el final, el punto bonus que se escurrió de las manos con Mariano Moreno y el clásico que se escapó sobre el final con La Plata. Se cometieron errores que confluyeron en lo que terminó siendo al final. El año no fue malo, sino que fue regular, se jugaron buenos partidos, no se perdieron partidos por goleada y en las derrotas, se estuvo siempre ahí, con mucha paridad.
Otro tema a destacar es el tema de la indisciplina, que a la postre resultó clave. El Verde, siempre sufrió una o dos amarillas por partido y eso a este nivel, es regalar demasiado handicap, en encuentros, ya de por sí muy parejos. Con Newman se recibieron cinco tarjetas amarillas; es algo a resolver en el corto plazo, sin dudas. ¿Jugadores a destacar? Claro, Mateo Pérez Copello, Gerónimo Asseretto, cuando le tocó entrar, no desentonó y cuando pudo jugar, Segundo Tuculet, hizo la diferencia, como por ejemplo sucedió en el segundo tiempo frente al subcampeón Hindú.
UNIVERSITARIO LO CONSIGUIO
La U, claramente tuvo un gran año; con una primera parte muy sólida, con un arranque del segundo semestre medio resbaloso, pero con un cierre muy serio, que lo terminó posicionando en la nueva Primera A de la URBA (la segunda categoría porteña). Tanto Federico Tosti como Ángel Breccia, pusieron como objetivo, lo que finalmente se consiguió. Dentro de todo lo sucedido, un clásico ganado a Albatros con muchísima autoridad, después buenos partidos frente a rivales de fuste como fueron Buenos Aires, Banco Nación, San Albano o Lomas, en los cuales sumó punto bonus casi siempre y ante San Cirano tuvo el quiebre mental necesario para saber que se podía llegar al objetivo primario. Para destacar , las labores de Facundo Poncetta, Jerónimo Almeida y Fernando Fernández.
ALBATROS Y BERISSO
El Tricolor es otro de los equipos de nuestra ciudad que terminó de conseguir los objetivos planteados en el arranque de la temporada; mantuvo la categoría y se posicionó en lo que será la Primera C del rugby de la URBA; en un año, que más allá de la irregularidad inicial, a la postre terminó siendo positivo para el equipo de Mole Ramos Alvelo y Dano Maglio, que consiguió todo en base a un esfuerzo grupal más que interesante, donde jugadores como los hermanos Josué y Tomás Bisceglia, más el aporte incisivo del wing Diego Polari, terminaron de redondear un combo generacional importante en la estructura del Tricolor.
En tanto que Berisso, sufrió más de la cuenta el cambio de entrenadores a poco de comenzar la temporada, hecho que no dejó de equilibrar nunca al equipo. La baja más sensible, quizás sea para este 2017 que se avecina, la partida a España de su capitán, Gastón Fernández Sosa, quien probará suerte en la península ibérica, tras un par de temporadas al frente del plantel bulero como capitán.
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