A través de una instrucción aprobada por el papa Francisco, y que influirá sobre las prácticas de millones de personas, el Vaticano prohibió el martes pasado la “dispersión en el aire, en la tierra o en el agua” y la “conservación en el hogar” de las cenizas de los cuerpos cremados, al tiempo que ratificó su preferencia por la “sepultura”, porque demuestra “un mayor aprecio por los difuntos”. Además, se negarán las exequias a quien pida que sus cenizas sean esparcidas en la naturaleza tras la cremación.
“Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no será permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma”, anunció la Santa Sede.
En este sentido, el párroco de City Bell Jorge González, comentó que “la parroquia Inmaculado Corazón de María ya había dado respuesta a esta inquietud hace varios años, con la paertura del cinerario parroquial en los jardines del templo. Es un lugar sagrado, en el que se guardan las cenizas de los fieles difuntos. Un espacio lleno de plantas, que sirve como marco ideal para orar”.
“Nuestra parroquia en su espíritu de acompañar la vida en todos sus momentos, acoge las cenizas de los seres queridos que han `nacido` a la eternidad. Con una celebración mensual de la Eucaristía por las intenciones de los difuntos y sus familiares, los primeros viernes de cada mes, son una ocasión propicia para que junto a ellos conduzcamos, con un rito adecuado, las cenizas hasta el cinerario”, agregó el párroco.
Para informes: 480-0365.
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