Juan Jose Becerra - Escritor
Se lee por placer, por curiosidad, por ilusión de conocimiento, por diversión, por distracción; para saber, para olvidar, para recordar, para escribir. A veces leer es mejor que vivir. Uno lee y puede comprender algo del mundo o rendirse a la incomprensión, si es que no ocurren las dos cosas de manera simultánea. Se puede leer para creer en los dioses o burlarse ellos. Dicho sea de paso, los dioses no están en ningún lado salvo en los libros. El aburrimiento es enemigo de la lectura porque el que lee aburrido no lee, no está. Mi consejo es abandonar el libro que no es capaz de mantener su atractivo, pero con algunas salvedades. Hay que estudiar un poco el origen del aburrimiento porque puede ocurrir que el libro sea genial y nosotros no estemos pasando un buen momento como lectores. O que el libro sea muy exigente y lo abandonemos por pereza. Hay lectores que se aburren con Borges y se entretienen con Isabel Allende; y otros que se divierten con Deleuze y se duermen con Larson.
SUSCRIBITE a esta promo especial