El agua que se consume en los hogares platenses proviene en proporciones similares del Río de la Plata y el acuífero subterráneo Puelche, mezclándose en las cañerías.
Sobreexplotado por innumerables perforaciones, el Puelche viene bajando su nivel y perdiendo presión paulatinamente; la consecuencia inmediata es que las napas inferiores (reservas de agua formadas bajo tierra por la infiltración natural de lluvia) buscan ocupar su lugar. Y también lo hace, desde el Atlántico, una masa de agua de origen marítimo que es conocida como “frente salino”.
Cuando el Puelche, que es una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo, se retrae como consecuencia del consumo excesivo, deja lugar para que avancen los acuíferos inferiores, salados, y el agua que se infiltra desde el océano. Es lo que ocurre en algunas zonas de la Región.
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