Poco menos de un centenar de particulares desgranaron todas las posturas, a favor y en contra, con argumentos técnicos y políticos, sobre el aumento de tarifas de electricidad que se discutieron hoy en la Audiencia Publica. Los disertante se agruparon en el Teatro de la Ribera, en el porteño barrio de La Boca, quienes hablaron ante la atenta mirada del ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien arribó al recinto para escucharlos. Así Maximiliano Bomchil, quien se presentó como abogado, que había participado del proceso de privatizaciones en las provincias, apoyó el aumento de tarifas “primero, para cumplir con lo que establece la ley y también para terminar con la hipocresía del Estado, que le pide cumplimiento de las obligaciones a las empresas, sin hacer sus deberes, y de los particulares, que reclaman un servicio de calidad, pero no quieren pagar sus costos”.
Por su parte el presidente del GEN en Capital Federal, Sergio Abrevaya pidió que el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (Enre) “informe en qué se gastaron los subsidios, si las empresas cumplieron con lo comprometido en los contratos, recién ahí podremos saber de cuánto debe ser el aumento, o si hay que pensar en otra salida”. Destacó que la baja calidad del servicio eléctrico “se dio tanto con buenas tarifas, dolarizadas, cuando regía el ‘uno a uno’ como ahora, cuando dicen que los ingresos no alcanzan”. Para avalar esto recordó que en 1999 , unos 600.000 usuario se Edesur “se quedaron sin electricidad en Edesur, y la tarifa no era el problema”. Propuso “una tarifa social de fácil acceso”, pero también uno “para los edificios que solo utilizan electricidad, o las viviendas multifamiliares, y hacer una distinción entre las PYMES que dependen de la electricidad para producir, de aquellas que no”.
En tanto, el jubilado Rafael Castro Pereda pidió eximir a los que ganan la minima, o duplicar los 150 kilowats comprendidos en la Tarifa Social, para compensar los aumentos que vienen registrando los medicamentos, los alimentos, y los artículos de primera necesidad. Sin esto “siento que me están matando. Que voy a terminar viviendo debajo de un puente”, dijo Castro Pereda, ante el silencio de una treintena de personas que quedaban en el teatro. Por su parte la vecina del partido bonaerense de Lomas de Zamora, Soledad Figueroa, aseguró que “todos somos responsables” de la crisis energética “porque los usuario no controlamos al Estado ni a las empresas”.
“En mi manzana tengo 10 talleres clandestinos que no pagan ni luz ni impuestos. No pagan los aportes, pero nadie les corta el suministro, no somo iguales ante la ley”, dijo Figueroa. “Muchos critican a las empresas que se llevan el dinero a sus casa matrices pero no dicen nada de los bolivianos que tienen talleres textiles clandestinos, que llevan la plata a su país de origen a los países limítrofes”, dijo Figueroa, lo que generó el murmullo del auditorio. ”A donde está el estado, donde esta Edesur, donde controlan las cuadrillas que cobran las coimas para enganchar a estos bolivianos”, dijo la vecina y pidió que con el dinero que se obtenga por el aumento de las tarifas “se les pague a los ex combatientes, a la policía, a los maestros”.
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