Los socialistas españoles advirtieron ayer que no ofrecerán estabilidad al nuevo gobierno del conservador Mariano Rajoy, quien mañana sábado será investido tras fracasar en un primer voto de trámite, lo que pondrá fin a diez meses de parálisis institucional.
Sin sorpresas, Rajoy obtuvo ayer 170 votos a favor (137 de su Partido Popular, 32 del centroderecha Ciudadanos y 1 de un pequeño partido canario), menos de la mayoría absoluta necesaria, por lo que tendrá que esperar a la segunda votación para recibir la confianza del Parlamento.
El sábado, cuando necesita sólo más votos positivos que negativos, tiene garantizada la victoria en el Parlamento de 350 diputados, gracias a la abstención del Partido Socialista (PSOE).
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