REIKIAVIK.- Los últimos años han sido difíciles para Islandia, un país amenazado por volcanes y perjudicada por escándalos bancarios. Pero ahora los islandeses están pensando depositar su confianza en piratas.
El Partido Pirata, un grupo antiautoritario que quiere dar el poder del gobierno al pueblo, es uno de los favoritos en unas elecciones desatadas por un escándalo financiero en un país que aún trata de recuperarse de la catástrofe económica del 2008.
Los sondeos indican que el partido -formado en el 2012 por un grupo de anarquistas, hackers y activistas de libertad en internet- tiene el respaldo de uno de cada cinco votantes y puede emerger de las elecciones parlamentarias de hoy como líder del nuevo gobierno.
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Las políticas de Pirata -incluyendo vetos públicos sobre nuevas leyes y estrictas salvaguardas de la privacidad del individuo - han dominado el debate electoral.
El éxito repentino del partido ha sorprendido a Birgitta Jonsdottir, la de mayor rango entre los tres legisladores de Pirata en el parlamento.
“Hemos conseguido capturar el espíritu de cambio con muchos jóvenes en Islandia”, dijo Jonsdottir.
Es raro que un partido gane por sí solo las elecciones en Islandia. Los comicios de hoy muy probablemente resultarán en una coalición de centroderecha de los partidos de Independencia y Progresista que han gobernado desde el 2013 o una coalición de centroizquierda encabezada por el Partido Pirata.
Es una opción entre la política tradicional y un cambio drástico. Pero los islandeses están acostumbrados a la incertidumbre.
Jonsdottir dice que la votación de hoy será la primera “elección de los Papeles de Panamá” en Islandia. Fue convocada luego que el primer ministro Sigmundur Davíd Gunnlaugsson renunció en medio de protestas populares en abril cuando documentos filtrados de un estudio de abogados panameño revelaron detalles de cuentas que él y su esposa tenían en un paraíso fiscal.
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