CARACAS.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, amenazó ayer con denunciar a los miembros opositores de la Asamblea Nacional (Parlamento) que promovieron una investigación para determinar su responsabilidad política en la crisis del país y se pronunció a favor de “llevar a la cárcel a todo el que viole la Constitución.
“Yo no voy a estar parado, no voy a cruzarme de brazos cuando ellos quieren llenar de violencia y sangre al país, cuando el país tiene instituciones. No me voy a quedar cruzado de brazos ante este golpe de Estado que derrotaremos hasta la médula de quienes lo están llevando adelante. Que le quede claro a los golpistas”, advirtió Maduro durante un acto en la sede del Gobierno.
Las declaraciones de Maduro, y otras anteriores lanzadas contra el gobierno por la oposición, configuran un clima nocivo para el “diálogo nacional” entre ambas facciones que impulsa la Unasur con la bendición del papa Francisco, pero que finalmente se dispuso se inicie en Caracas. Esas conversaciones deberían comenzar mañana. En principio se había anunciado que la sede del diálogo sería la isla Margarita, pero las partes convinieron reunirse en Caracas.
MARCHAS MULTITUDINARIAS
Los días previos al establecimiento del diálogo estuvieron marcados por marchas y contramarchas callejeras que terminaron con un policía muerto y varios heridos y detenidos, denuncias cruzadas de “golpismo” y “dictadura”, medidas extremas del Parlamento que incluyen una citación a Maduro, una huelga de doce horas que se concretó ayer bajo convocatoria opositora y presiones desde el exterior para evitar que se ahonde el conflicto.
La representación del gobierno llegará al diálogo, si esta primera reunión efectivamente se realiza, con el argumento de que la oposición de derecha pretende dar un golpe de estado a Maduro.
La oposición, a su vez, presentará dos alternativas: o se reactiva el referendo con el que pretende revocar el mandato de Maduro o se anticipa un llamado a elecciones. Ambas posibilidades fueron descartadas de plano por el chavismo.
Más allá de la convocatoria al diálogo, Maduro, dio por “fracasada” a la huelga general de doce horas declarada por la oposición política en demanda de la reactivación del referendo con el que pretende revocar el mandato del jefe del Estado.
“Hoy ha triunfado la paz, ha fracasado el paro de la oligarquía. Victoria Popular!”, gritó Maduro delante de una concentración de seguidores en el Palacio Miraflores, la sede del gobierno. Incluso, en tono irónico, afirmó que los líderes de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) “necesitan un poquito de Viagra”.
Maduro ha dicho que encabezará personalmente la delegación oficialista en el diálogo nacional, con la esperanza de discutir fórmulas capaces de ayudar al país de salir de una crisis económica que ha derivado en el desabastecimiento de productos de consumo masivo y altos niveles de inflación. La oposición, en cambio no logró ocultar sus diferencias ante la convocatoria.
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