La prohibición de ingresar a la cancha de Gimnasia, por la condición de visitante, llevó a que la parcialidad de Estudiantes desplegara ayer una serie de movimientos con la intención de participar, de alguna forma, de la fiesta que representa el clásico.
Una multitud se trasladó hasta el predio deportivo de City Bell, donde el equipo esperó concentrado el viaje al Bosque, y otros dos grupos, en la mayoría de los casos repitiendo algo que ya es “cábala”, eligieron hacerse presentes en la filial Miguel Angel Lauri, de Berisso, por un lado, y en el club “9 de Julio”, de Ensenada, por el otro.
Poco menos de 300 personas llegaron en estas circunstancias hasta la sede de las calles 10 y 165, de la filial Lauri, para seguir a través de una pantalla gigante los pormenores del clásico 157, correspondiente a la quinta fecha del campeonato oficial.
Una cantidad también significativa optó por separado por la pantalla del club ubicado sobre la calle 123, entre 36 y 37,.
Con parrillas cargadas, a medida de las necesidades, los fanáticos de Estudiantes comenzaron a llegar, con el ánimo bien alto, y mostrando orgullosos sus camisetas, gorros y banderas, en muchos casos con muchas anécdotas detrás.
Tras el almuerzo llegó el partido, y por más que las emociones fuertes brillaron por su ausencia, el empate fue bien recibido por ambos grupos.
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