“Una mujer actual es independiente, linda, divertida, sensual y asadora!!!”, reza el lema de una de las páginas que reúne a unas 27.000 argentinas fanáticas de la parrilla. Si bien las “asadoras” no son una novedad de época, en los últimos años creció notablemente el número de mujeres que se animaron a incursionar en ese espacio tradicionalmente reservado para ellos.
De hecho, el equipo que representó a Argentina en el Mundial del Asado, que se disputó el año pasado en Suecia, estuvo formado por mayoría femenina: cinco mujeres y dos varones. Pese a que el grupo se mostró orgulloso de la carne asada, obtuvieron el último puesto en el certamen por no ajustarse al reglamento: reemplazaron el chulengo (obligatorio) por una parrilla en el piso y la salsa de barbacoa por el chimichurri. Ateniéndose a las consecuencias (la descalificación o la baja puntuación) el equipo decidió hacer un asado “a lo argentino”.
“Cuando era chica mi papá me llevaba a campamentos en los que siempre se prendía fuego. Me decía que preste atención porque cuando sea viejito yo le tendría que hacer los asados a él”, recuerda Sandra Elizabeth Honczar, que hace dos años abrió una cuenta en Facebook para reunir a las “Asadoras Argentinas” y rápidamente convocó a unas 27.000 mujeres.
Mujeres de diferentes provincias forman parte de la comunidad online de asadoras. Vía red social comparten fotos de sus asados y sus técnicas particulares para prender el fuego o para lograr “el punto justo” en la carne
El primer fuego prendió después del ACV que sufrió su padre y que lo dejó incapacitado para algunas cosas: “Un domingo le dije a mi mamá que tenía ganas de comer asado y que seguramente papá también. Así que nos animamos y entre las dos hicimos el asado. Con el tiempo aprendimos que de a dos es más complicado. Ahora la regla es que la que empieza, termina, y la otra no se puede meter”.
Mujeres de diferentes provincias forman parte de la comunidad online de asadoras. Vía red social, comparten fotos de sus asados y sus técnicas particulares para prender el fuego o para lograr “el punto justo” en la carne. También cuentan sus historias y, particularmente, aquella que las llevó a cocinar en la parrilla por primera vez.
“Al principio se me apagaba el fuego o me quedaba cruda la carne. El primero fue espantoso, pero si no te equivocás, no aprendés. Yo seguí intentando y ahora la piloteo bien”, cuenta Sandra y dice que lo más difícil es prender el fuego, “una vez que tenés la técnica no parás más y cualquier excusa es buena para hacerlo”.
Para Sandra hoy la mayor dificultad son las discusiones de los domingos con su marido: “Yo prendo el fuego y cuando me descuido un segundo lo pesco agregando carbón. La regla, que a los dos nos cuesta respetar, es que el que no prendió el fuego no puede opinar”.
El carnicero Oscar Landaluce considera que un rasgo distintivo entre varones y mujeres en relación al asado está en el tipo de carne que prefieren: “Mientras los hombres se llevan el asado entero porque es lo mejor, las mujeres te piden la tirita flaca, sin nada de grasa”.
Mariana Pereyra es otra asadora. Cuenta que se puso al frente de una parrilla “por necesidad”. “En unas vacaciones con amigas queríamos comer asado y no había ningún hombre para hacerlo. Entonces me animé”, recuerda.
Marina hace asados en situaciones especiales o cuando viaja con sus amigas. “Lo disfruto y la verdad es que me salen ricos, pero si hay un hombre no tengo problema en ceder la parrilla”, comenta.
También para ella lo más difícil es prender el fuego: “Las primeras veces pedía ayuda a alguna amiga y tardábamos un montón. Ahora me resulta fácil y ya me animo a encararlo sola”. Considera que la clave está en acomodar correctamente las ramitas y en apantallar bastante para que no se apague.
Si bien admite que arrancó con hamburguesas a la parrilla, después pasó al pollo y recién cuando se sintió más segura se animó al asado y a la tapa de asado, hoy dice orgullosa que nunca se le quemó ni le salió crudo.
“Mi papá era asador oficial en eventos grandes. Cuando falleció, mi mamá siguió haciendo los asados de los domingos. Y también creo que me fueron quedando algunos tips de ver como gente cercana los hacía”, dice Mariana.
Entre sus principales tips para encarar un asado figuran: calentar bien la parrilla antes de poner la carne, distribuir las brasas de forma pareja y asegurarse de que no sobre ni falte y, fundamentalmente, asar con el tiempo necesario para no verse obligado a apurar.
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