BOGOTA.- En un resultado sorpresivo, los colombianos rechazaron ayer en un plebiscito el acuerdo de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC que buscaba acabar con un conflicto armado que ha desangrado al país sudamericano durante más de medio siglo.
Completado el 100% del escrutinio y con un 62% de abstención, el “no” obtuvo 6.419.759 votos (50,23%) y el “sí” consiguió 6.359.643 respaldos (49,76%). El resultado echa por tierra cuatro años de fuertes negociaciones en Cuba y genera incertidumbre sobre el futuro del proceso de paz. Los resultados contrastan con encuestas que en semanas anteriores habían augurado una cómoda ventaja para el “sí”.
El plebiscito había sido convocado por el gobierno para refrendar el acuerdo con las FARC y era vinculante. El acto legislativo con el que se iba a implementar lo pactado con la guerrilla, con un procedimiento legislativo especial que iba a acortar los tiempos para tal fin, fue claro en asegurar que sólo se podría reglamentar en tiempo récord el acuerdo en el Congreso si los colombianos lo ratificaban en el plebiscito. Es decir, que el presidente ya no podrá radicar proyectos de ley para darle desarrollo a lo que firmó con la guerrilla. Anoche, Santos afirmó que “el cese al fuego sigue y seguirá vigente” pese al resultado del plebiscito vinculante, y anunció que “mañana mismo” (por hoy lunes) convocará a “todas las fuerzas políticas” para “determinar el camino a seguir” tras el resultado de la consulta.
DUDAS E INCERTIDUMBRE
Por una parte, el Gobierno reiteró que no puede renegociar con las FARC, mientras que la oposición afirma que sí se puede modificar lo pactado. Carlos Antonio Lozada, jefe guerrillero, dijo en la 10ª Conferencia de las FARC que “no existe la más mínima posibilidad de que lo acordado en La Habana sea renegociado; lo acordado, acordado está y no existe esa posibilidad”.
El gobierno de Santos emprendió negociaciones formales con las FARC a partir de 2012. Santos y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, alias ”Timochenko”, firmaron en la ciudad de Cartagena el 26 de septiembre un acuerdo de paz con el que esperan cerrar un conflicto armado que comenzó en 1964. Este acuerdo contempla la transformación de las FARC en un partido político.
Varios dirigentes de oposición en Colombia, liderados por el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, habían criticado aspectos del acuerdo. Entre los aspectos que más controversia desataron estaba lo que los opositores al acuerdo describían como inadecuados castigos para los crímenes cometidos por los jefes rebeldes durante el conflicto. El gobierno había insistido en que el acuerdo contemplaba mecanismos efectivos de administración de justicia para los responsables de abusos durante el conflicto colombiano, que se ha extendido por más de cinco décadas. Para tener validez, el acuerdo con las FARC debía someterse a votación popular, y obtener el respaldo de la mayoría de los votantes y de al menos el 13% del total de colombianos habilitados para votar, una cifra cercana a los 4,5 millones de personas. Algunos voceros de las FARC habían anunciado que no irían a una renegociación del tratado de paz en caso de ser éste rechazado en la elección. La pregunta que respondieron los colombianos fue: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”
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