Esta es la carta que Gabriela Bisceglia publicó en su Facebook:
La Escuela intentó ser eso en este corto tiempo: un lugar en donde se cree que un mundo mejor es posible, trabajando juntos y mucho. Hubo mucho trabajo; hubo muy poco apoyo de las autoridades de la Facultad de Ciencias Médicas. Luchamos a diario con los obstáculos que nos pusieron la medicina hegemónica, el autoritarismo y el maltrato. Sin personal de mantenimiento, sin personal de limpieza suficiente, sin personal administrativo remunerado como correspondería, sin ser incluidos en ninguna toma de decisión.
Fuimos lo que a la Facultad de Ciencias Médicas no le importa, el descarte, una cosa que no hay que perder porque tiene un buen presupuesto asignado por la Universidad. Vale aclarar que ese presupuesto nunca se vio, ya que otros deciden discrecionalmente en qué lo van a usar....Tal vez en un loft de 60 metros cuadrados, con un plasma y mucho humo para vender, en el que habita una persona que continúa dirigiendo a su antojo los destinos de tantas ilusiones.
Más de 1100 docentes (sí, mil cien) tiene la Facultad; son muy pocos los que cumplen. Los que no cumplen son los que votan y perpetúan esta mentira de la excelencia académica.
Seguirá siendo del 1% la posibilidad de que el hijo de un obrero llegue a obtener un título universitario? Evidentemente es lo que quiere la mayoría, esa mayoría.
La E.U.R.H.E.S. somos una minoría que quiere otra cosa, que pensó en la apertura de carreras más cortas con posibilidad de inserción laboral más rápida, con un sistema de créditos para poder continuar estudiando en etapas, con egresados formados para trabajar en los problemas prioritarios de la salud pública argentina. Eso molestó, y mucho.
No importa si nos bancamos seguir adelante en pésimas condiciones, sin un mango, mudados este año a un edificio a medio construir, llenos de esperanza; no importa si el feriado del 2 de abril, lloviendo a cántaros, mi hija, mi amiga Graciela Brito y yo fuimos a acomodar las sillas en las aulas para poder iniciar las clases. No importa que la Escuela esté departamentalizada, que los docentes hayan adherido y colaborado entendiendo que son docentes de todos los alumnos, que la interdisciplina es mejor cuando se mama desde la formación.
No importa que con mínimos recursos hicimos frente a un ingreso masivo porque sabemos que no es un ingreso irrestricto sino un ingreso que permite que estudie el que "quiere y puede", que son pocos.
Disfruté este período de mi vida, me despertó del letargo. Agradezco infinitamente a quien hoy me echa que me haya dado la posibilidad de trabajar con tan hermosa gente y que me haya hecho renacer la esperanza en un mundo mejor, con las escuelas llenas de chicos y las universidades públicas permitiendo que otro igual a mí llegue a obtener un título.
Ahora es tarde para aquietarme. Desde donde sea, un pequeño o un gran lugar, voy a seguir trabajando por esto que defiendo con mis fuerzas y que seguramente genera mi despido.
Gracias a mis Coordinadores, a mis Docentes, a mis Administrativos, a mis Alumnos, a todos, por tolerar mis errores y acompañarme y apoyarme siempre.
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