Jésica Roskop, una joven entrerriana de 25 años, ayer cumplió un sueño: ver por primera vez en su vida a Estudiantes jugando como local. Se trata de una mujer que vive en María Luis Aldea, un pueblo sobre la ruta 12 de apenas 1500 habitantes, quien por empuje de su padre se hizo hincha fanática del Pincha. Ayer, por primera vez, estuvo en La Plata.
Papá Oscar Roskopf un día escuchó un partido de Estudiantes por radio. Uno de Libertadores de 1968. No sabe por qué, pero se enamoró. Y su hija lo acompañó. Los dos siguen a la distancia al equipo. Contaron que alguna vez estuvieron en las canchas de Colón, Unión y Rafaela. Pero a Jésica le intrigaba ver cómo se vive un partido en La Plata. Por eso hace un mes envió un mail pidiendo asociarse. A los empleados les llamó la atención. Y la llamaron. Ayer estuvo con parte de su familia como invitada. Pasó por el Country, por 57 y 1 y a la noche fue al Unico. No se lo olvidará más.
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