NORCIA.- Los habitantes del centro de Italia volvieron a salir corriendo ayer, por tercera vez en poco más de dos meses, por un terremoto, el más potente en 36 años, que dañó una célebre basílica del siglo XIV (la de San Benito) y dejó unos 20 heridos leves. Pese a la magnitud de 6,5 grados en la escala de Richter, el sismo no dejó muertos ni desaparecidos según informes oficiales.
La tierra se movió de manera brusca y prolongada a las 7,40 (hora local) en una amplia zona de Italia central. A partir de ese momento hubo más de 200 réplicas de diferente intensidad. Esta vez, a diferencia de lo ocurrido en agosto y la semana pasada, el temblor fue advertido de punta a punta a lo largo del país: de la nórdica ciudad de Bolzano hasta la región de Apulia (sur) incluyendo Florencia y Roma, ciudad donde hoy las escuelas permanecerán cerradas para permitir controles técnicos en los edificios.
El de ayer fue el sismo más potente en Italia desde 1980. La intensidad del movimiento de la tierra fue de 6,5 grados de la escala Richter y el epicentro fue localizado en la región de Umbria, el “corazón” del centro del país. Más precisamente, en el área de Norcia, que quedó devastada por el latigazo de la tierra: la catedral de la ciudad, que se remontaba al 1.300, está destruida. Se trató por otra parte de un terremoto “muy largo”, como constataron millones de italianos. La propagación de las ondas sísmicas duró más de dos minutos, precisaron los técnicos del Instituto nacional de geofísica.
Pese a que no hubo víctimas fatales ni personas con lesiones importantes, el balance es sin embargo muy grave: severos daños a las viviendas, las iglesias, los edificios públicos y privados. Pueblos enteros quedaron destruidos, mientras que muchos monumentos, catedrales e iglesias resultaron dañados. Tal cual ocurrió otras veces en la historia de Italia, el arte y la arquitectura figuran entre las principales “víctimas”.
La razón por la que nadie perdió la vida se debe paradójicamente a los temblores del pasado 24 de agosto y a los dos de la semana pasada: centros históricos enteros de muchos pueblos ya habían sido evacuados y declarados “zonas rojas” donde, de hecho, el ingreso está prohibido. El problema clave que genera preocupación entre las autoridades es sobre todo el de los evacuados: 25 mil solamente en la región de Las Marcas. Pero se teme que el número se eleve mucho más, a 100 mil personas. “Vamos a reconstruir todo”, afirmó durante una breve intervención por la mañana el premier Matteo Renzi. Hay que evitar que “el profundo dolor, el estrés y el cansancio se convierta en resignación”, añadió. “El principal problema ahora es el de brindar asistencia y seguridad a la población”, dijo por su parte el jefe de la Protección Civil, Fabrizio Curcio.
En Norcia, la basílica San Benito, construida a partir del siglo XIV, quedó muy dañada. Según la leyenda, habría sido construida en el lugar del nacimiento de San Benito, fundador de la Orden Benedictina. La región ya había sido golpeada por varios terremotos desde fines de agosto.
El movimiento telúrico de agosto había provocado alrededor de 300 muertos, la mayoría en Amatrice, mientras que otros dos sismos el 26 de octubre sólo dejaron daños materiales. La potencia del terremoto provocó derrumbes y varias rutas del centro de Italia tuvieron que ser cortadas. Amatrice, una localidad italiana de 2.650 habitantes situada en la provincia de Rieti, fue una de las afectadas por el terremoto de ayer.
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