El Papa Francisco realizó ayer una sorpresiva visita a localidades y pueblos golpeados por un terremoto que dejó casi 300 muertos en el centro de Italia en agosto, consolando a residentes que perdieron todo y rezando por los fallecidos. El Vaticano, que mantuvo el viaje en secreto hasta su llegada al lugar, divulgó fotos que muestran al Sumo Pontífice de pie, solo y rezando en medio de los escombros en Amatrice, una de las ciudades más afectadas, con el campanario de la iglesia local, aún en pie, en la distancia. El sismo del 24 de agosto dejó daños por al menos 4.000 millones de euros.
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