En noviembre del año pasado, tras un asalto a una iglesia, vecinos de Delfín Galló organizaron una misa en la calle para pedir seguridad. La ceremonia fue encabezada por Viroche, quien explicó que el gran problema de la pequeña localidad, de no más de 8.000 habitantes, era el consumo de droga.
“Estoy convencido de que la inseguridad no se va con más efectivos policiales, es una forma de conciencia que debe partir desde la educación y desde los valores y compromiso mismo que tenemos como pueblo y como ciudadanos”, aseguró el cura.
En esa misma línea, días atrás Viroche escribió en su muro de Facebook: “No soy profeta de calamidades pero esto está poniéndose muy feo”; “uno puede dar la cara y exponerse pero lamentablemente quienes pueden hacer algo miran para otro lado”, cuestionó. También denunció que “el robo de la corona de la virgen” fue “una amenaza disfrazada de robo, me dijo la policía”.
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