Por
PEDRO GARAY
Los platenses de Peces Raros aparecieron en la amplia escena musical local con su “No gracias” en 2014: una colección de rock indie de corazón pero marcado por las bandas y artistas del rock nacional clásico que educaron sentimentalmente a varias generaciones, como Charly y Spinetta.
Apenas dos años más tarde, el combo había mutado por completo: su impronta de guitarra eléctrica recibía la “contaminación” del estilo más odiado por el rockero de pura cepa, la electrónica, en una línea compositiva que han dado en llamar “spinetteana hibridada con Daft Punk”.
Aquel vuelco engendró su última placa, “Parte de un mal sueño”, disponible desde agosto pasado, y también el primer volumen de “Algo raro”, el evento que tendrá lugar esta noche, en 59 entre Diagonal 74 y 19, que los juntará con Morbo y Mambo en el intento de producir una noche “que sea una fiesta y no un recital”.
“No nos sentíamos cómodos con la dinámica del show típico de rock. Una canción se aplaude otra canción se aplaude... no nos cerraba”, explica Marco Hugo Viera, guitarra de Peces Raros la génesis de la mutación.
“Empezamos a ir a fiestas electrónicas, y nos dimos cuenta de que ahí la música no se detiene nunca, la gente se olvidaba de ese compromiso, se distiende, se olvida de que hay un DJ tocando y disfruta la música”, revela Viera, quien explica que “quisimos trasladar eso a nuestro lenguaje, que es más el del rock”.
Comenzó allí la misión de “enganchar las canciones” en los shows a través de transiciones que se influenciaron cada vez más por los giros y tramas de la música electrónica. Sus recitales se transformaron así en cuestión de meses de la lógica “tema-aplauso” a estar colmados de largos segmentos sonoros continuados, buscando “poner un poco en crisis la contemplación del público hacia el escenario. Proponemos que el público baile, que charle con los amigos”.
Con esa noción la banda acercó una música que los inquietaba, la electrónica, a su propuesta de rock: “La música electrónica y el rock han tenido sus roces, hay mucho estigma en torno a la electrónica. Nosotros queremos eliminar esos prejuicios, hay un mundo muy rico, pero hay que entrar en el lenguaje para poder apreciarlo”, reflexiona el guitarrista.
El acercamiento entre dos supuestos polos tiene una finalidad: “La propuesta pasa por hibridar el rock y la música electrónica, con el beat y el baile como emblema. Queremos que sea una fiesta y no un recital”, dice el guitarrista.
TENSIONES
Pero las decisiones estéticas de la banda tomaron por asalto a una audiencia que todavía iba a ver la banda de “No gracias”, obligando la banda a internarse en el estudio para lanzar un material que los represente.
“La gente escuchaba el disco en internet, venía a vernos y se encontraba con otra cosa. De ahí surgió la necesidad de materializar otro disco para poder salir a tocarlo”, revela Viera, quien cuenta que la adición de Juan Manuel “Chicho” Lescano en el bajo, que se sumó “como un elemento rítmico, cerró todo”.
Así nacieron casi en simultáneo “Parte de un mal sueño”, su nuevo disco, y un show marcado por el intento de romper con la lógica del aplauso en los shows. El set de la banda, afirma Viera, llega hoy a los 50 minutos de música continua, que mostrarán en este primer volumen de “Algo raro”, ocasión para la cual invitaron a Morbo y y Mambo, otra banda que “está en esta sintonía”: la de la inasible fiesta eterna.
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