Agazapados en las redes sociales, con perfiles falsos y siempre atentos al mínimo descuido de su próxima víctima, los delincuentes se mueven cómodos en ese territorio virtual que suele ser su aliado. Sin embargo, como cualquier herramienta, todo depende de quién y cómo la use.
Si años atrás el entrecruzamiento de llamados y el seguimiento de las comunicaciones móviles se volvieron clave para la investigación criminal, ahora es fundamental que los pesquisas echen mano a las redes sociales a la hora de esclarecer un delito. Allí están las víctimas y los victimarios, con sus cruces, sus vidas, perfiles y motivaciones.
Y también circulan por allí los ciudadanos comunes, que usan esta herramienta para buscar personas, culpables o justicia, para denunciar la impunidad y escrachar a delincuentes.
Hace tres años fue noticia una página de Facebook que armó un hombre que decía ser policía y publicaba las fotos y apodos de supuestos criminales que operaban en La Plata y sus alrededores, supuestamente para advertir a la gente.
Se presentaba bajo el seudónimo de Ilan Tanenzapf y se dedicaba a dar detalles de los delincuentes que hacían alarde de sus armas, el dinero, los objetos que robaban y hasta daban detalles de los golpes. Las opiniones fueron contrapuestas. No fueron pocos los que cuestionaron la iniciativa, pero muchos la celebraron.
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