La muerte del albañil del barrio El Palihue, quien se encontraba internado en Policlínico San Martín con un balazo en la cabeza, llevó a 38 el número de personas asesinadas en lo que va del año en la Región, lo que equivale a un homicidio por semana.
Si se tiene en cuenta los primeros nueves meses del calendario -y estos primeros días de octubre-, la estadística arroja valores por encima de los registros de 2015, lo que refleja que la violencia urbana gana cada vez más espacio en La Plata y las zonas aledañas.
Respecto del total de casos, hubo 16 crímenes en ocasión de robo; la misma cantidad en ajustes de cuenta; cuatro por motivos pasionales y, respecto de los dos restantes, uno fue por una discusión de tránsito y el otro por una pedrada.
Como este diario adelantó en su edición anterior, el último hecho trágico involucró a un hombre de 34 años, a quien le dispararon a quemarropa en 604 entre 124 y 125.
Ocurrió durante la madrugada del jueves pasado, cerca de las 04.00, cuando personal del Comando de Patrulla acudió a cubrir la denuncia.
En ese momento, una vez que encontraron a la víctima tendida en el suelo, con un importante sangrado en la zona craneana, la derivaron de urgencia al hospital San Martín.
Allí fue asistida por los médicos de guardia, quienes establecieron que “presentaba una herida de arma de fuego con orificio de entrada y salida con pérdida de masa encefálica, en la nuca”, según reflejó el reporte oficial.
El hombre, identificado como Carlos Eduardo Izaguirre, de 34 años, no resistió y, en horas de la madrugada de ayer, se produjo su deceso.
Se supo que vivía en la calle 98 entre 128 y 129 y que, de acuerdo a los datos que aportaron sus familiares, se dedicaba presuntamente a tareas de albañilería.
Esos mismos allegados, además, aseguraron que el disparo mortal se había producido en el marco de un intento de robo.
Sin embargo, los pesquisas sospechas que, en realidad, por causas que ahora procuran clarificar, “mantuvo una discusión con otra persona, que lo golpeó con un arma en la cabeza y se le escapó el balazo”.
Los voceros consultados indicaron que “conforme a testimonios recogidos por personal de la seccional 16ª, el episodio que finalizó con la muerte de la víctima se habría originado a partir de problemas que el mismo tendría con otro vecino, con el que mantenía una enemistad manifiesta, que no sería ajena a cuestiones ligadas a ciertas actividades que podrían estar compartiendo”.
En primera instancia, las actuaciones se caratularon como “tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, que ahora debieron ser recaratuladas a “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.
En relación a su autor, las pesquisas están avanzadas, aunque anoche seguía prófugo.
VARIOS CASOS IMPUNES
Volviendo al registro de asesinatos en lo que va del año, todavía hay casos que no pudieron ser esclarecidos por la Policía y la Justicia local. Ellos son el crimen del verdulero, Eloy Quispe, a quien mataron en su local de 1 y 66; el asesinato en un hombre en el barrio San Carlos, cuando fue a hacer un mandado con su hijo de 12 años y el de Néstor Soria, a quien le pegaron un piedrazo en la cabeza cuando viajaba en micro por 115 y 609.
Otro episodio resonante y, que aún continúa envuelto en un gran misterio, con dos sospechosos prófugos, es el homicidio del cirujano Guillermo Luna y de su esposa, Laura Favre, a quienes ejecutaron a tiros en el interior de una camioneta en 490 y 137.
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