En distintas provincias de nuestro país, los concursos de belleza comenzaron a levantar polvareda.
En San Luis, por ejemplo, se reclamó que, directamente, se prohíba la realización de concursos de belleza al considerarse que se trata de convocatorias “peligrosas donde se exponen niñas desde los 14 años, y además son discriminatorios, ya que sostienen estereotipos sexistas, localistas y hedonistas”.
Gladys Aguilar, integrante del movimiento “La Colectiva Feminista”, señala que “el país entero marcha con el grito de Ni Una Menos, y sin embargo se mantienen arraigadas estas costumbres machistas que cosifican a las mujeres y nos ponen en la vidriera para el deleite de los hombres en rol de jueces y jurados. En tiempos de democracia, ejercer actos propios de una monarquía desvalorizan la inclusión y la participación como una forma de construcción colectiva, enarbolando acciones de competitividad en detrimento de la solidaridad entre los pares, que es indispensable para una sociedad igualitaria”.
PROYECTO DE LEY
En Formosa, en tanto, el diputado nacional Luis Basterra presentó un proyecto para regular los concursos de belleza “considerando que las características corporales no deben limitar la inscripción de las postulantes, como tampoco los topes de edad”.
“En pleno siglo XXI -apuntó el legislador- debemos reflexionar acerca de qué valores estamos transmitiendo a nuestros jóvenes, y más aún qué estereotipos y cánones de belleza sostenemos como sociedad. Vivimos en un país donde la sociedad entera lucha contra la violencia hacia la mujer, y en los concursos se continúan reproduciendo mensajes que llevan, en el menor de los casos, a trastornos alimenticios”.
El texto del proyecto de ley sugiere “regular los concursos tradicionales que, por la manera en que son llevados a cabo, reproducen patrones de relaciones interpersonales con los que se refuerza la desigualdad y la violencia de género, se promueve la cosificación de las mujeres, y se incentivan conductas relacionadas con trastornos de la alimentación. El objetivo de esta ley es combatir los estereotipos que existen sobre la mujer, que debe ser flaca y alta si no, no es apta para concursar, y eso no es real”.
En Formosa la polémica se instaló a partir del caso de Serena Lietchi, a quien su escuela le negó la inscripción a un concurso de belleza por ser “gordita”, y a la que luego se vio obligada a admitir.
“El caso de esta joven formoseña -señaló Basterra- puso en el centro del debate a los concursos de belleza y los estereotipos que existen sobre las mujeres. Pero el hecho es todavía más grave por provenir de una institución educativa a una alumna”.
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